El inicio de la temporada 2026 de Fórmula 1 no ha sido el esperado para Red Bull. La escudería se ubica en la sexta posición del campeonato, con apenas dos puntos de ventaja sobre Racing Bulls, pese a compartir la misma unidad de potencia.

Más allá del motor, el principal problema del RB22 está en el chasis, un área que históricamente había sido la fortaleza del equipo de Milton Keynes.

El origen del problema: el desarrollo de 2025

Según Laurent Mekies, el actual rendimiento es consecuencia directa de la decisión de priorizar el desarrollo del RB21 durante la temporada 2025, cuando el equipo aún luchaba por el campeonato.

En ese momento, Max Verstappen estaba a más de 100 puntos del liderato, lo que llevó al equipo a redoblar esfuerzos para intentar una remontada histórica, en contraste con McLaren, que decidió enfocarse antes en 2026.

Un precio inevitable en 2026

El esfuerzo por competir hasta el final en 2025 impactó directamente en el desarrollo del RB22. Con limitaciones como el tope presupuestario y las restricciones aerodinámicas, Red Bull llegó con desventaja a la nueva era.

Mekies reconoció que el coche presenta problemas de correlación y comportamientos inesperados, lo que ha complicado su rendimiento en pista.

Sin arrepentimientos en Red Bull

Pese a los resultados, el equipo no se arrepiente de su decisión. Mekies aseguró que abandonar el desarrollo de 2025 habría sido “la salida fácil”, sin entender realmente los límites del monoplaza.

“El tiempo y la energía invertidos el año pasado tienen impacto en 2026. Lo estamos pagando, pero no lo usamos como excusa”, afirmó.

Confianza en la recuperación

A pesar del complicado inicio, Red Bull mantiene la confianza en revertir la situación. El equipo ya demostró en 2025 su capacidad de reacción, cuando Verstappen ganó seis de las últimas nueve carreras.

“Este equipo ha sido muy bueno para darle la vuelta a situaciones difíciles. Tenemos otra oportunidad de hacerlo”, concluyó Mekies.