Kyle Larson respondió con autoridad a su tropiezo en Phoenix logrando su primer triunfo en un superspeedway dentro de Talladega. El piloto del coche No. 5 de Hendrick Motorsports dominó los puntos de etapa y aprovechó los percances de sus perseguidores para colocar el título de la NASCAR a tiro de piedra.
Con este resultado, Larson se encamina a conquistar la Bill France Cup por tercera ocasión en seis años, una hazaña que podría amarrarse matemáticamente la próxima semana en Martinsville, antes de la final en Homestead-Miami.
La matemática del título para el equipo No. 5
Para asegurar la corona de forma anticipada, Larson solo necesita salir de Martinsville con una ventaja de 77 puntos sobre su más cercano perseguidor, o de 76 si su perseguidor inmediato es Chase Briscoe (debido al criterio de desempate por victorias). Actualmente, solo siete pilotos se mantienen con posibilidades matemáticas, aunque sus escenarios requieren tropezar al líder y ganar lo que resta del calendario.
Así marcha la clasificación de los perseguidores:
- Denny Hamlin: -73 pts
- Christopher Bell: -74 pts
- Chase Briscoe: -79 pts
- Joey Logano: -100 pts
- Ryan Blaney: -107 pts
- Tyler Reddick: -126 pts
A pesar de la cómoda brecha, Larson mantiene la cautela ante los imponderables: “Todavía quedan dos carreras. Es muy fácil decir que el 5 lo tiene, pero en Martinsville se puede dar un amontonamiento en la primera vuelta y quedar fuera. No me estoy adelantando para nada”, señaló el estadounidense.
Alianzas en pista y resiliencia en Hendrick Motorsports
La victoria de Larson en Alabama contó con el respaldo estratégico de la armada Chevrolet. William Byron impulsó al No. 5 en la suma de puntos de etapa, mientras que Ross Chastain lideró el carril exterior para proteger la posición en pista que terminó catapultando a Larson hacia la bandera a cuadros.
El jefe de equipo del No. 5, Cliff Daniels, destacó la capacidad de reacción del grupo tras el mal trago vivido en Phoenix: “Un mar en calma no hace a un marinero experto. Cuando pasas momentos difíciles, es cuando un buen grupo de trabajo se une, profundiza y cree en el proceso. Estoy muy orgulloso de cómo reaccionó el equipo para llegar preparados a Talladega”.
Por su parte, Larson atribuyó la constancia de su estructura al liderazgo de su jefe de tripulación: “No celebramos demasiado cuando ganamos, ni nos venimos abajo cuando sufrimos carreras difíciles. Mantener la estabilidad y el enfoque es lo que caracteriza a los equipos campeones”.







