El dorsal número 1 no se verá en la parrilla de la Fórmula 1 la próxima temporada por primera vez desde 2021. Mientras que pilotos como Max Verstappen o Lando Norris optaron por lucir el número reservado al campeón tras coronarse en la categoría reina, Andrea Kimi Antonelli ha decidido tomar un camino distinto tras hacer historia en el Gran Premio de la Ciudad de México.
El flamante campeón mundial con Mercedes —quien despojó a Sebastian Vettel de la marca como el monarca más joven de todos los tiempos— confirmó que mantendrá el dorsal 12 en su monoplaza durante la próxima campaña.
El homenaje a Ayrton Senna y su vínculo con la historia
Cuestionado sobre si cambiaría al número 1 o si el 12 guardaba un valor especial en su carrera, el italiano fue categórico al término de la competencia en el Autódromo Hermanos Rodríguez.
“Me quedaré con el número 12 porque, obviamente, es un número muy especial para mí”, explicó Antonelli.
El 12 guarda una carga emotiva única para el piloto de Mercedes: representa un homenaje directo a su ídolo de la infancia, Ayrton Senna, y fue el primer dorsal que utilizó en su transición a los monoplazas dentro de la Fórmula 4. Además, el destino escribió una curiosa coincidencia: Antonelli se convirtió en el primer piloto desde el legendario brasileño en 1988 en asegurar el campeonato mundial luciento el número 12.
Una decisión para mantener la humildad
Más allá del valor sentimental e histórico, el italiano reveló una razón personal que refleja su mentalidad dentro del Gran Circo.
“También es una forma de mantener los pies sobre la tierra, de seguir siendo humilde. Siento que mantener el número 12 me permite tener un nuevo punto desde el cual empezar, construir todo de nuevo e intentar mejorar más”, señaló.
Esta madurez ha sido una constante durante su primera campaña en la élite. Muestra de ello ocurrió tras su dominante actuación en Austin, cuando acreditó los méritos a su entorno familiar y al trabajo técnico de Mercedes en lugar de asumir el protagonismo individual.
Superstición y la “maldición” del número 1
Existe un factor adicional en la ecuación: la cábala. El piloto italiano confesó que sus experiencias pasadas con el número reservado a los campeones no han sido afortunadas.
“Para ser honesto, soy muy supersticioso y el número uno nunca fue un buen número para mí. ¡Cada vez que me lo puse, salió extremadamente mal!”, admitió entre risas. “Así que esa es una razón más para quedarme con el 12”.
Dicha superstición acompañó al de Bolonia durante todo el fin de semana en Ciudad de México. El jefe de equipo de Mercedes, Toto Wolff, reveló que varios invitados y aficionados felicitaron prematuramente al piloto desde el viernes, algo que Antonelli trató de esquivar a toda costa para no gafar el resultado final.
“Hasta que no está hecho, no está hecho. Sabía que tenía que terminar bien el trabajo, y no es fácil cuando escuchas tantas felicitaciones antes de tiempo. Conociéndome, soy muy supersticioso, ¡así que te digo que no fue nada fácil!”, reconoció.
Celebraciones con la mira puesta en Brasil y Las Vegas
Tras asegurar matemáticamente la corona, Antonelli podrá finalmente soltar la tensión del campeonato, aunque postergará los festejos estruendosos para el cierre del triplete en el Gran Premio de São Paulo.
“Disfrutaré esta noche, pero definitivamente cuando vuelva a casa después de Brasil voy a ir con todo con la fiesta. Y sí, de vuelta a Las Vegas… probablemente no llegue en el mejor estado, ¡pero creo que está bien disfrutar todos estos momentos!”, concluyó entre risas el nuevo rey de la Fórmula 1.







