En medio de la incertidumbre que vive la Fórmula 1 por el conflicto en Medio Oriente, el Autodromo Enzo e Dino Ferrari ha tomado una postura clara: no quiere aprovechar la situación para regresar al calendario.

Mientras la guerra ha obligado a cancelar carreras como Baréin y Arabia Saudí, poniendo en duda otras sedes del calendario 2026, algunos circuitos han comenzado a sonar como posibles reemplazos. Entre ellos, Imola y Portimao.

Imola prioriza lo humano sobre lo deportivo

El alcalde Marco Panieri fue contundente al respecto: considera más importante que el conflicto termine antes que pensar en el regreso del Gran Premio. La ciudad italiana ha decidido no buscar contacto con Stefano Domenicali ni con la organización para ocupar un lugar disponible.

Esta postura contrasta con la urgencia de Liberty Media, promotora de la F1, que necesita garantizar al menos 20 carreras para cumplir sus compromisos comerciales.

Un calendario en riesgo

La situación internacional ha puesto en alerta al campeonato. Además de Medio Oriente, incluso otras sedes podrían verse afectadas si el conflicto se prolonga. Esto obliga a la F1 a evaluar alternativas para mantener la estabilidad del calendario.

Imola, lista pero sin presión

A pesar de su negativa a “levantar la mano”, Imola mantiene su infraestructura lista y continúa con sus planes, incluyendo su participación en el Mundial de Resistencia. El circuito ha demostrado en el pasado que puede responder en momentos críticos, como ocurrió durante la pandemia.

Por ahora, su mensaje es claro: esperar sin especular. Una decisión que refleja responsabilidad en un contexto donde lo deportivo pasa a segundo plano.