El inicio de 2026 marcará un antes y un después para Arrow McLaren. Tras el receso invernal, el próximo 5 de enero, los cerca de 120 empleados del equipo comenzarán oficialmente a trabajar en el nuevo McLaren Racing Center (MRC), una instalación que representa un salto estructural y competitivo para la escudería en la IndyCar Series.
El equipo tomó posesión del edificio el 1 de julio, cuando aún era el antiguo taller de Andretti Global, y emprendió un ambicioso proyecto de remodelación de seis meses. Las instalaciones crecieron de 75,000 a 86,000 pies cuadrados, una mejora sustancial respecto al espacio de apenas 33,000 pies cuadrados que Arrow McLaren utilizó desde su regreso a tiempo completo a IndyCar en 2020.
Un centro acorde al nombre McLaren
Para Tony Kanaan, director del equipo, el nuevo McLaren Racing Center refleja lo que representa portar el nombre McLaren en el automovilismo mundial.
“Cuando dices McLaren, la expectativa es entrar a un edificio de última generación. Es estatus, es percepción, y eso importa”, explicó Kanaan, destacando que la antigua sede ya no estaba alineada con la identidad ni las aspiraciones del equipo.
El brasileño también hizo referencia a los estándares impulsados por Zak Brown, CEO de McLaren Racing, especialmente tras los recientes éxitos del equipo de Fórmula 1, subrayando que IndyCar debe aspirar al mismo nivel de excelencia.
Infraestructura pensada para competir
El McLaren Racing Center integra áreas que antes estaban fuera del alcance del equipo, como gimnasio, centro de recuperación, departamento gráfico interno y maquinaria de fabricación propia. Además, cuenta con un vestíbulo ampliado, una nueva entreplanta, ascensor y una sala de reuniones con capacidad para 70 personas.
Esta modernización permitirá a Arrow McLaren fabricar componentes internamente, reduciendo costos, tiempos de espera y dependencia de terceros, un factor clave para competir de tú a tú con estructuras como Team Penske, Chip Ganassi Racing y Andretti Global.
Moral alta y mirada al futuro
Kanaan considera que el nuevo entorno también eleva la exigencia interna. “Ahora ya no hay excusas. Todo está listo para rendir al máximo”, afirmó, destacando el impacto positivo en la moral del personal.
La mudanza llega en un momento estratégico, con el desarrollo del nuevo auto de IndyCar previsto para 2028 ya en marcha. Contar con mayores capacidades internas será determinante cuando llegue esa nueva era técnica.
Con el McLaren Racing Center, Arrow McLaren no solo cambia de edificio: cambia de dimensión competitiva y refuerza su ambición de convertirse en protagonista constante dentro de la IndyCar Series.







