Lando Norris llegará al Gran Premio de Abu Dhabi —última cita del año— con 12 puntos de ventaja sobre Max Verstappen y 16 sobre Oscar Piastri. En teoría, el título depende sólo de él: un tercer puesto combinado con una victoria de Max le bastaría para coronarse. Está en sus manos.
Pero la Fórmula 1 rara vez sigue el guion. En Qatar, el MCL39 era favorito… y terminó cayendo ante el de siempre: un Verstappen implacable. El tetracampeón aprovechó al máximo la estrategia de Red Bull tras el Safety Car de la vuelta 7.
Mientras Max entró a boxes, ambos McLaren se quedaron fuera. La intención era evitar estrategias divididas entre Piastri —líder en ese momento— y Norris, que había subido a segundo tras la parada de Verstappen. McLaren mantuvo esa paridad hasta el final, aun cuando la presión del neerlandés crecía vuelta a vuelta.
La apuesta no funcionó. Piastri perdió el liderato y terminó segundo. Y Norris salió peor parado: cayó hasta quinto y sólo un error de Andrea Kimi Antonelli en la penúltima vuelta lo devolvió al cuarto lugar.
“Es duro. Confiábamos en la decisión del equipo, pero era una apuesta. Está claro que no debimos hacerlo: Oscar perdió la victoria y yo el segundo puesto.”
“Hoy no lo hicimos bien, pero muchas veces sí. Ganamos el Campeonato de Constructores hace seis o siete carreras por el buen trabajo hecho. Hoy no salió, así es esto.”
“Analizaremos todo. Sabemos por qué elegimos lo que elegimos, pero no siempre se acierta. Si el equipo hace lo suyo, y nosotros lo nuestro, estaremos bien.”
Ese error de Antonelli podría ser clave en Abu Dhabi: ahora a Norris le basta con subir al podio para asegurar el título. Sin embargo, en este final de temporada donde nada parece estable, confiarse sería un pecado. Max lo sabe bien: le ha recortado 108 puntos a Piastri desde el verano.
Y Norris lo tiene claro: aún no puede dormir tranquilo.







