Casi cinco años después de que su carrera en la Fórmula 1 terminara con un accidente que quedará marcado en la historia, Romain Grosjean volverá a subirse a un monoplaza de la categoría reina.

El piloto francés se reencontrará con antiguos compañeros en el equipo Haas, al ponerse al volante de un coche de 2023 este viernes en el circuito de Mugello, Italia.

Para la ocasión, Grosjean usará un casco muy especial: una edición decorada con dibujos de sus tres hijos, el mismo que planeaba portar en lo que habría sido su última carrera en 2020, en Abu Dhabi. Sin embargo, nunca pudo hacerlo, pues semanas antes sufrió el brutal accidente en Bahréin, donde su auto se partió en dos y se incendió tras quedar atrapado en la barrera. Aquella noche sobrevivió de milagro, recibió tratamiento por quemaduras y se perdió las últimas dos carreras de la temporada. Después, ya no tuvo asiento en la F1.

No puedo creer que hayan pasado casi cinco años. Volver y tener esta salida con mi antiguo equipo es realmente algo especial”, confesó Grosjean.

Desde su salida de la F1, el francés ha desarrollado su carrera en Estados Unidos, compitiendo principalmente en IndyCar y sportscars, con participaciones destacadas en las 500 Millas de Indianápolis (tres veces) y en las 24 Horas de Le Mans.

El test en Mugello también contará con la presencia del ex piloto de IndyCar y actual comentarista de F1, James Hinchcliffe, quien también tendrá la oportunidad de probar el Haas de 2023.