Sergio Pérez tiene claro que su regreso al Gran Circo no es un simple capítulo más, sino la recta final de una trayectoria que ya es histórica. Tras su sorpresiva salida de Red Bull en 2024, el piloto mexicano firmó con Cadillac hasta 2027, un proyecto que inicia desde cero y que él mismo define como “su última gran aventura” en la Fórmula 1.

“Me gustó la ambición, la marca que hay detrás, la visión americana. Vuelvo porque es un proyecto nuevo y eso me motiva. Es algo único, lo veo como mi último gran proyecto en la F1, quiero darlo todo para que sea un éxito”, declaró el tapatío en conferencia desde Ciudad de México, acompañado de la familia Slim, sus patrocinadores de toda la vida.

El escenario no es menor: Cadillac llega como una escudería debutante que deberá construir reputación en un campeonato ferozmente competitivo. Pérez, consciente de la realidad, sabe que al inicio el objetivo no será pelear podios, sino crecer paso a paso y preparar el terreno para el gran cambio reglamentario de 2026, cuando todos los equipos arrancarán prácticamente de cero.

“Regresamos a lo que fue 2014. Cadillac lo ha planeado muy bien. Sé que empezaremos atrás, pero lo importante es progresar rápido. Esa será la clave”, apuntó.

El contrato hasta 2027 refleja que ambas partes piensan en el largo plazo. Para Checo, es también la oportunidad de dejar huella más allá de los resultados inmediatos: convertirse en el rostro de una marca histórica que debuta en la categoría reina y que apuesta por la experiencia de un piloto con 13 temporadas a cuestas.

Consciente de que la Fórmula 1 no espera a nadie, Pérez se ha mantenido en forma durante los ocho meses de ausencia. Lejos de competir en Le Mans u otras series, prefirió concentrarse en karts para no perder sensibilidad y planea subirse a un monoplaza antes de que termine el año para recuperar ritmo.

Su sociedad con Valtteri Bottas, otro veterano y exsubcampeón del mundo, refuerza la seriedad del proyecto. “Tengo mucho respeto por él. Hacemos una gran combinación y tenerlo como referencia es muy valioso”, aseguró.

El despido en Red Bull aún duele, pero Pérez prefiere mirar hacia adelante. “Hoy tiene más valor lo que hice allí. Los resultados hablan por sí solos”, dijo. Ahora, con Cadillac, sabe que no es momento de revanchas sino de legado.

“Un trofeo más o menos ya no me cambia. Lo que quiero es disfrutar cada carrera y avanzar junto al equipo. Si lo logro, me iré feliz”, concluyó.