El viejo tópico del automovilismo sostiene que tener un hijo cuesta tres décimas por vuelta, pero Max Verstappen no está de acuerdo. El tetracampeón del mundo fue padre por primera vez en abril de 2025, cuando nació Lily, fruto de su relación con Kelly Piquet, y asegura que la paternidad no ha afectado su rendimiento en la Fórmula 1.
“En la pista creo que no”, afirma Verstappen en una entrevista con Viaplay GeMaximalised al ser consultado sobre si ser padre lo ha cambiado como piloto. “Afortunadamente, creo que no me ha hecho más lento. Normalmente la gente dice eso, pero en mi caso es una especie de desencadenante. Entonces pienso: bueno, voy a demostrarlo”.
Más relajado fuera del coche
Donde sí reconoce un cambio es fuera de la pista. “Creo que me he vuelto un poco más relajado”, explica el piloto de Red Bull. “Es importante pasar tiempo con la familia y estar en casa el mayor tiempo posible. Los resultados son importantes, pero lo más importante es ser feliz en privado y ver crecer a ese pequeño”.
Verstappen también recordó que Kelly ya tenía una hija antes de su relación, y aseguró que la experiencia de la paternidad le resulta “divertida” y muy gratificante.
Una vida familiar condicionada por el calendario
Con 24 carreras por temporada, pasar tiempo en casa no siempre es sencillo. “También están las cosas de marketing, que no son realmente lo mío”, admite. Aun así, el neerlandés intenta que su familia viaje con él en algunas ocasiones para poder compartir tiempo durante los fines de semana de carrera.
Un futuro en la F1 más corto de lo habitual
A sus 28 años, Verstappen sigue teniendo una larga carrera potencial por delante, pero no se ve compitiendo hasta una edad avanzada. “No me veo pilotando en Fórmula 1 hasta los 44 años, especialmente con 24 carreras”, señala, en clara referencia a casos como Fernando Alonso o Lewis Hamilton. Para él, incluso continuar hasta los 34 años ya sería mucho tiempo.
Nueva casa, prioridades claras
Recientemente, Verstappen se mudó con su familia, aunque reconoce que no se implicó demasiado en la decoración. “Tengo mi propia habitación, con mis simuladores. Es como mi cueva”, explica. El resto quedó en manos de Kelly y de arquitectos especializados.
“Mientras tenga una buena cama, una buena ducha, buen internet y una buena televisión, para mí está perfecto”, concluye el piloto, fiel a su estilo directo y sin adornos.







