El jefe de Mercedes, Toto Wolff, considera que Red Bull Powertrains enfrentará un reto monumental con la introducción de sus propios motores en Fórmula 1 a partir de 2026. Aun así, reconoce que no se puede subestimar el compromiso y los recursos del equipo de Milton Keynes.

Tras la salida de Honda y el fallido intento de asociación con Porsche, Christian Horner decidió que Red Bull fabricaría sus propias unidades de potencia. Con el apoyo técnico de Ford, una fuerte inversión en infraestructura y personal especializado, el equipo se unió a Audi como nuevo fabricante de motores para la próxima era de regulaciones, que eliminará el MGU-H y dará mayor protagonismo al MGU-K eléctrico.

En Zandvoort, Wolff explicó:
“Mi primera reacción sería que esto es como escalar el Monte Everest, porque nuestros departamentos de motores llevan décadas de desarrollo. Dicho esto, nunca puedes subestimar a alguien con los recursos de Red Bull para empezar desde cero, con ideas frescas y una forma distinta de innovar. Podrían sorprender”.

La red de seguridad de la FIA
Pocos esperan que Red Bull iguale de inmediato a Mercedes o Ferrari en 2026. Para evitar que se repita la gran disparidad de 2014-2017, cuando Mercedes dominó y Honda sufrió años para ser competitivo, la FIA introducirá el sistema ADUO (Additional Development and Upgrade Opportunities).

Este mecanismo permitirá que, tras los primeros cinco Grandes Premios de 2026, los fabricantes claramente rezagados reciban beneficios: más horas de banco de pruebas, mayor margen en el presupuesto de motores y ajustes de homologación. También habrá medidas para quienes enfrenten problemas graves de fiabilidad.

Un reto comparable al chasis
Wolff recordó cómo Red Bull fue subestimado al fabricar sus propios chasis:
“Cuando lo hicieron, muchos se burlaron porque una marca de bebidas quería competir con Ferrari, Mercedes y McLaren… y terminaron ganando. Tal vez en cinco años estemos diciendo lo mismo de sus motores”.

Eso sí, matizó que el desafío actual es aún más complejo:
“Por la naturaleza de las unidades híbridas, es un reto enorme. Pero si en el futuro las reglas cambian hacia un V8 con un sistema eléctrico más simple, quizá la barrera no sea tan alta”.