Uno de los temas más comentados en el paddock de Spa fue la inminente renovación de Frédéric Vasseur como jefe de equipo de Ferrari. Aunque todavía no hay anuncio oficial, las señales son claras: el francés continuará al frente de la Scuderia, por lo menos hasta la gran revolución de 2026.

El propio CEO de Ferrari, Benedetto Vigna, ya lo había insinuado en Silverstone: “Fred es nuestro team principal. Estamos en julio y tenemos conversaciones positivas. Hay confianza y tiempo”. Con ese tono, quedaba claro que la renovación era cuestión de tiempo.

La única duda —y quizá lo seguirá siendo después del anuncio— es la duración exacta del nuevo contrato. En la F1 moderna, lo habitual es mantener ese tipo de detalles en secreto y usar expresiones como “acuerdo multianual”.

La renovación de Vasseur toma aún más peso de cara a 2026: ese año, Ferrari estrenará su monoplaza desarrollado íntegramente por el equipo técnico liderado por él, con Loïc Serra como nuevo director técnico desde octubre pasado. El “Proyecto 678”, nombre en clave del nuevo auto, es clave en la búsqueda del ansiado título mundial. Mantener la estabilidad era una prioridad para evitar sobresaltos en el mayor cambio reglamentario de los últimos años.

Durante el GP de Canadá, en medio de rumores, Vasseur declaró a Canal+: “Mi puesto es frágil por definición. Es como ser entrenador de fútbol. Estoy aquí para construir algo, no para quedarme de por vida”.

La continuidad de Vasseur ha sido bien recibida por Charles Leclerc y Lewis Hamilton, quienes respaldan su gestión. Las conversaciones se alargaron hasta justo antes del parón de verano, muestra de una decisión pensada. Ferrari apuesta por la estabilidad en un momento clave de su historia reciente.