Jules Bianchi es recordado hoy, 17 de julio, al cumplirse 10 años de su fallecimiento. El francés, una de las grandes promesas de la F1, perdió la vida en 2015 debido a las lesiones sufridas en su accidente en el GP de Japón 2014. Aquel día, bajo una intensa lluvia, perdió el control de su Marussia e impactó contra una grúa en pista, marcando la última tragedia mortal del deporte.

Formado en la Ferrari Driver Academy, su futuro apuntaba a vestir de rojo, como años después lo haría su gran amigo Charles Leclerc. De hecho, Ferrari tenía planes claros para llevarlo de Marussia a un equipo intermedio y después a su escudería principal. Stefano Domenicali, quien fuera jefe del equipo, confirmó después que Bianchi era parte del futuro de la Scuderia.

Para Leclerc, la pérdida fue personal. Amigo y mentor desde la infancia, Bianchi fue quien guió sus primeros pasos en el automovilismo. Su fallecimiento fue un golpe que, según el propio Charles, lo hizo más fuerte en su camino a la Fórmula 1.

Tras el accidente, la F1 dio pasos importantes en seguridad. Se introdujo el coche de seguridad virtual y se prohibió la entrada de grúas con coches en pista. Más relevante aún fue la llegada del Halo en 2018, elemento que ha salvado varias vidas desde entonces, incluida la de Romain Grosjean en 2020.

El legado de Bianchi permanece. Aunque no pudo cumplir su sueño de ser piloto Ferrari, su pérdida impulsó mejoras vitales para proteger a las futuras generaciones.