Helmut Marko no se guardó nada tras el GP de Austria: “Con un rendimiento como este, damos por perdido el campeonato”, reconoció el asesor de Red Bull, en clara referencia al dominio de McLaren y, también, al pobre desempeño de su propio equipo en casa.

En Spielberg, Max Verstappen abandonó tras un toque con Andrea Kimi Antonelli, y el ritmo del RB21 volvió a ser motivo de preocupación. “No estamos donde queremos”, admitió Max. Red Bull hoy está atrás de McLaren en tres puntos clave: velocidad pura, ventana operativa del auto y gestión de neumáticos.

La diferencia de ritmo en carrera ronda el medio segundo por vuelta. El coche sufre con cambios de temperatura y su puesta a punto es limitada. “Todo se vino abajo”, dijo Max sobre la clasificación. Además, McLaren brilla en cómo trata las gomas: “Piastri estuvo pegado al escape de Norris toda la carrera y no degradó”, se asombró Horner.

La ventaja de McLaren ya es de 61 puntos. Aunque Red Bull tendrá actualizaciones en Silverstone y Spa, los problemas son estructurales y difíciles de resolver a corto plazo. La preocupación va más allá de 2025: está en juego la confianza de Verstappen.

¿Puede Red Bull darle la vuelta antes del nuevo reglamento en 2026? “Somos los mismos que diseñamos un coche que ganó casi todo hace año y medio. No nos volvimos tontos de repente”, defendió Horner. Pero hoy la dependencia de Max es total, y eso también es parte del problema.