Red Bull consiguió en Montreal su primer podio de la temporada, aunque el resultado llegó después de un complicado sábado para Max Verstappen en la clasificación. El neerlandés solo pudo ser sexto y mostró su frustración por la dirección de puesta a punto elegida por el equipo.
Sin embargo, la carrera terminó dejando sensaciones más positivas para la escudería austriaca. Verstappen reconoció que el podio fue inesperado y señaló que factores externos también influyeron en el resultado final.
“Para ser sincero, me sentía mejor con el coche en Miami”, explicó Verstappen. “Me sorprende un poco haber subido al podio aquí. También hay que considerar el retiro de George Russell y la estrategia de McLaren”.
Pese a ello, el director de Red Bull, Laurent Mekies, aseguró que el desempeño en el Circuito Gilles Villeneuve confirmó el avance que el equipo ya había mostrado semanas atrás en Miami.
“La visión general es que hemos confirmado el paso dado en Miami. Incluso creo que hemos recortado algo de distancia con los equipos de arriba”, comentó el francés.
Uno de los puntos más llamativos del fin de semana fue la diferencia de opiniones entre Verstappen y el equipo respecto a la configuración del RB21. El tetracampeón afirmó que había advertido que cierta dirección no funcionaría, aunque aceptó probarla.
“Ya lo he señalado muchas veces, pero a veces hay que dejar que ellos mismos comprueben que no funciona”, declaró Verstappen.
Mekies defendió este enfoque y explicó que Red Bull seguirá asumiendo riesgos para encontrar más rendimiento.
“Asumimos riesgos cuando creemos que no tenemos el equilibrio adecuado respecto a la competencia. Eso implica probar distintas configuraciones”, explicó.
El directivo añadió que este proceso es parte natural del desarrollo del coche y que pilotos e ingenieros trabajan juntos para encontrar soluciones, incluso cuando existen diferencias internas.
“Seguimos aprendiendo juntos. A veces también existe un poco de ‘te lo dije’, pero esa dinámica es necesaria para progresar”, concluyó Mekies.







