El juicio entre Álex Palou y McLaren, por el que el equipo británico reclama 20,7 millones de dólares (18 millones de euros) en daños, continúa su curso en Londres. Los testimonios han comenzado a arrojar luz sobre los meses de caos en los que el futuro del piloto español pareció acercarse —y alejarse— de la Fórmula 1 según las decisiones de Woking.
En su declaración, Palou confirmó lo que muchos sospechaban: su interés en McLaren se debía únicamente a la posibilidad de correr en F1.
“La única atracción era la oportunidad de llegar a la Fórmula 1. Mi ambición siempre fue estar en la mejor competición del mundo”, aseguró.
Según el piloto, Zak Brown le prometió que haría todo lo posible para abrirle esa puerta, aunque el directivo lo ha negado en su propio testimonio.
“Cuando hice los test con McLaren, Zak me dijo que podría hacerlo posible y que me prepararía para llegar a la F1”, explicó Palou.
Sin embargo, la llegada de Óscar Piastri cambió todo. El australiano, que también había protagonizado un mediático fichaje tras desvincularse de Alpine, ocupó el espacio que Palou esperaba.
“Me cabreé y me preocupé cuando McLaren fichó a otro novato además de mí”, declaró el español.
En una cena con Brown, este le habría dicho que la decisión fue del entonces jefe de equipo Andreas Seidl, y que el rendimiento de ambos pilotos sería evaluado de cara a 2024. Pero Palou ya había perdido la confianza.
Fue entonces cuando surgió una alternativa: Red Bull.
“En junio de 2023 hablé con Helmut Marko sobre la posibilidad de unirme a AlphaTauri. Me preguntó si podía desvincularme de McLaren”, reveló.
El propio Palou informó a Brown sobre esa conversación. Poco después, todo se enfrió.
“Zak llamó a Helmut, y después de eso, Marko dejó de estar interesado. No sé qué dijo, pero claramente no ayudó”, afirmó.
El resto es historia: Palou siguió su camino con Chip Ganassi Racing, donde se consolidó como una de las estrellas de la IndyCar, mientras su sueño de F1 se esfumaba —al menos por ahora.







