Después del Gran Premio de Monza, McLaren se trasladó a Imola para dos jornadas de pruebas con el MCL60 de 2023. El miércoles y parte del jueves, el volante estuvo en manos del mexicano Pato O’Ward, mientras que por la tarde del segundo día tomó el relevo Will Stevens.
La lluvia arruinó los planes iniciales. Apenas se abrió el pit lane, O’Ward salió a pista, pero tras nueve vueltas volvió a boxes: el equipo prefirió no arriesgarse con las condiciones ni desperdiciar neumáticos de lluvia. Solo en la última hora del día, cuando la pista comenzaba a mejorar, el regiomontano volvió a intentarlo, aunque apenas pudo completar un par de giros antes de que se diera por terminada la jornada. Aun así, Pato celebró su debut en Imola.
El jueves el panorama cambió. Bajo un sol radiante, McLaren comprimió todo el programa en la mañana y O’Ward respondió con una conducción agresiva, incluso rozando la grava en Rivazza. Logró cumplir cada punto: prácticas de salidas, tandas de consistencia y vueltas rápidas con compuestos duros y blandos. En total recorrió más de 300 km, sumando alrededor de 370 km en los dos días.
Ya por la tarde, Stevens —ex piloto de F1 y actual competidor en el WEC con Cadillac— completó 235 km. Empezó con neumáticos duros para familiarizarse con la pista y luego ejecutó cuatro simulaciones de clasificación con blandos, sin errores destacados.







