Un reportaje publicado por el Daily Mail señala que Michael Schumacher ya no se encuentra postrado en cama, a más de 12 años del grave accidente que sufrió mientras esquiaba.
De acuerdo con el periodista Jonathan McEvoy, quien visitó la zona donde reside la familia Schumacher en la urbanización Las Brisas, cerca de Andratx, en Mallorca, fuentes cercanas aseguran que el siete veces campeón del mundo de Fórmula 1 puede sentarse en una silla de ruedas.
Aunque el estado de salud del ex piloto alemán continúa rodeado de un estricto hermetismo, el medio británico afirma que Schumacher recibe atención médica permanente, coordinada por su esposa Corinna y un equipo especializado. Estos avances físicos le permitirían desplazarse en silla de ruedas dentro de sus propiedades.
Según una de las fuentes citadas, Schumacher “entiende algunas cosas que suceden a su alrededor, aunque probablemente no todas”. En contraste, The Sun recuerda que desde el accidente el alemán no ha sido visto en público y que su comunicación podría limitarse a gestos mínimos.
🏔️ El accidente que cambió su vida
El 29 de diciembre de 2013, apenas un año después de retirarse de la Fórmula 1, Michael Schumacher sufrió un grave accidente de esquí mientras vacacionaba con su familia en Méribel, Francia, junto a su hijo Mick, entonces de 14 años.
El impacto le provocó un traumatismo craneoencefálico severo, por lo que fue trasladado de urgencia al Hospital Universitario de Grenoble, donde fue sometido a una cirugía para reducir la presión intracraneal y permaneció en coma.
En 2014, tras despertar, fue trasladado a un hospital en Lausana, Suiza, y posteriormente a su residencia en Gland, donde continúa su proceso de recuperación.
Desde entonces, la información sobre el estado de salud del “Káiser” ha sido mínima. Las actualizaciones más confiables han provenido únicamente de su entorno más cercano, encabezado por Corinna Schumacher, sus hijos Mick y Gina, y su amigo y exdirector deportivo en Ferrari, Jean Todt.
Las noticias sobre Michael Schumacher siguen llegando con cuentagotas, manteniendo el respeto y la privacidad que su familia ha solicitado desde el primer día.







