El futuro de Max Verstappen se mantiene como uno de los grandes enigmas de la Fórmula 1. Aunque tiene contrato con Red Bull hasta 2028, la posibilidad de que vista de plateado en 2026 no es una idea descabellada. Toto Wolff y Mercedes no descartan esa opción, mientras que Christian Horner insiste en que el tricampeón seguirá con ellos.

En Barcelona, el presidente de Mercedes-Benz, Ola Källenius, fue claro: “Max se vería bien en plata”. Su opinión, aunque no decisiva, influye en el debate interno de Mercedes. Stuttgart lo ve como un valor añadido, pero en Brackley las dudas aumentan. Incorporar a Verstappen implicaría despedir a George Russell, quien vive su mejor temporada y forma parte de un proyecto que Mercedes ha desarrollado desde 2017. Además, Andrea Kimi Antonelli, joven promesa del equipo, vería complicado su desarrollo junto al piloto que ha sido apodado como “el asesino de compañeros”.

Tener a Verstappen es un lujo… pero no sin riesgos. Si Mercedes triunfa en 2026, todo se leería como mérito de Max. Si no, el neerlandés difícilmente tendría la paciencia de Russell. Además, Verstappen ha ganado poder interno en Red Bull, difícilmente replicable en otro equipo.

Aunque Red Bull tiene su contrato, Max podría presionar para salir si las condiciones cambian. Incluso se rumorea que estaría usando el interés de Mercedes como palanca para forzar ajustes dentro de la estructura de Horner.

Lo cierto es que Red Bull llegará a 2026 como motorista novato, mientras Mercedes promete un paquete dominante. Max debe decidir entre estabilidad y lealtad, o la oportunidad de seguir ganando… pero con otra camiseta.