Lewis Hamilton, el piloto más laureado de la historia de la Fórmula 1, debutó en Ferrari en 2025, formando sobre el papel una dupla imbatible junto al equipo más laureado de la serie. Sin embargo, su primera temporada plantea varios interrogantes.

Hasta ahora, su balance deportivo es discreto: ninguna victoria, ninguna pole y ningún podio, con la excepción de la victoria en la carrera al sprint de China. Comparado con Charles Leclerc, Hamilton quedó claramente por detrás en clasificación y ritmo de carrera: 19:5 en duelos de calificación y 18:3 en duelos de carrera, con un déficit medio de 0,235 segundos por vuelta en clasificación y 0,249 segundos por vuelta en carrera.

La comparación con Carlos Sainz, predecesor de Hamilton, muestra que el español estaba mucho más cerca de Leclerc en sus primeros años, con diferencias de 0,027 y 0,046 segundos por vuelta en calificación y carrera, respectivamente. Esto refleja la importancia del factor de familiarización con el equipo, algo que Hamilton aún podría estar desarrollando en Ferrari.

Desde un punto de vista puramente deportivo, habría sido más lógico para Ferrari mantener a Sainz, quien rendía casi a la par de Leclerc y estaba plenamente integrado en el equipo. En cambio, los números actuales de Hamilton recuerdan los últimos años de Sebastian Vettel en la Scuderia.

No obstante, la influencia de Hamilton va más allá de los resultados: su presencia aumenta la imagen de marca y el atractivo mundial de Ferrari, aunque su salario sea significativamente mayor que el de su predecesor.

En resumen, la primera temporada de Lewis Hamilton en Ferrari 2025 combina desafíos deportivos con ventajas estratégicas y mediáticas, un balance que seguirá generando debate en el mundo de la Fórmula 1.