La reciente salida de Christian Horner como jefe de Red Bull Racing tomó por sorpresa a muchos, pero no tanto a Zak Brown. El CEO de McLaren Racing aseguró que, aunque el anuncio fue inesperado por su momento, el desenlace era previsible y solo era cuestión de tiempo. Así lo dijo durante su visita a la fecha de IndyCar en Toronto este fin de semana.

El 9 de julio, Red Bull confirmó oficialmente que Laurent Mekies, quien estaba al frente del equipo Racing Bulls, asumía inmediatamente como nuevo jefe de equipo en Milton Keynes. Aunque la empresa no explicó los motivos, la salida de figuras clave como Adrian Newey y las tensiones internas derivadas de la investigación contra Horner habrían sido determinantes.

Para Brown, esta situación refleja una crisis interna que ya se percibía dentro del equipo austriaco. “Quizá el momento es una sorpresa, pero no el resultado”, declaró a TSN. “Ha habido mucho drama en Red Bull los últimos años, y no parece haber terminado… incluso creo que empeoró. Así que no me sorprende, aunque haya ocurrido a mitad de temporada.”

Sin embargo, el jefe de McLaren prefirió no confiarse. A pesar de la turbulencia en Red Bull, destacó que Max Verstappen sigue siendo una amenaza en pista: “Nosotros estamos enfocados en nuestro campeonato. Ellos aún tienen a Max tocando la puerta, así que no podemos relajarnos. Aun así, han tenido un éxito tremendo.”

Finalmente, Brown no descartó un eventual regreso de Horner al paddock, aunque dejó abierta la posibilidad de que explore otros caminos. “Dada su experiencia y trayectoria, me sorprendería no verlo de nuevo en el automovilismo. Pero no conozco sus intereses fuera de esto… quizá quiera dirigir un equipo de fútbol o algo así”, concluyó.