La temporada 2025 de la Fórmula 1 sigue en marcha, pero muchos equipos ya tienen la mira puesta en 2026, año en el que arrancará una de las mayores revoluciones técnicas en la historia del campeonato. El cambio afectará tanto a los motores como a los chasis, que ahora estarán mucho más integrados entre sí.

Uno de los cambios clave será que la mitad de la potencia del auto vendrá de la parte eléctrica, igualando en importancia al motor térmico. Aunque esto atrajo a nuevos fabricantes, pronto se dieron cuenta, junto con la FIA, de que depender tanto del sistema híbrido trae muchos retos. Por eso, ya se están tomando medidas para controlar el uso de esa energía.

Uno de los principales problemas es que en 2026 se elimina el MGU-H, una pieza que ayudaba a recuperar energía desde el turbo. Sin ella, toda la recuperación eléctrica dependerá del frenado. Esto es complicado en pistas con pocas zonas de frenado, donde los autos podrían quedarse sin energía extra en ciertas partes de la vuelta o los pilotos tendrían que usar técnicas poco naturales para recargar la batería.

Para evitar eso, la FIA actuará en dos frentes:

Cambios en los chasis para reducir la resistencia al aire (especialmente en rectas) con aerodinámica activa.

Nuevos límites en la gestión de la energía eléctrica, tanto al recuperarla como al usarla.

Uno de los límites más importantes será que la potencia eléctrica se reducirá gradualmente al superar los 345 km/h, y se cortará por completo al pasar ese umbral. En modo de adelantamiento (“override”), esa cifra subirá a 355 km/h.

También habrá nuevos topes en la energía recuperada. Por ejemplo, el MGU-K podrá recuperar como máximo 8.5 MJ por vuelta, aunque en circuitos donde sea más difícil, este número bajará a 8 MJ. Y en las sesiones de clasificación (incluyendo Sprint), en algunas pistas seleccionadas, ese límite bajará a solo 5 MJ, para evitar que los pilotos tengan que aplicar tácticas extremas como levantar el pie del acelerador en plena vuelta rápida.

Esto se hace para mantener el espectáculo y que los pilotos puedan ir al máximo sin preocuparse tanto por ahorrar batería en cada curva o recta.

Andrea Kimi Antonelli explicó en una entrevista que los pilotos deberán adaptarse:

“Los eléctricos pasarán a representar el 50% de la potencia, pero la batería será la misma. En rectas largas como Monza, puedes pasar de batería llena a vacía. Eso cambia mucho la forma de manejar. A veces tendremos que no ir a fondo para guardar energía y usarla donde más importa”.

Aunque aún faltan seis meses para que arranque esta nueva era, la Fórmula 1 ya se prepara para un 2026 que promete cambiarlo todo. Lo que está claro es que no solo la tecnología será clave… también la habilidad del piloto para sacar el máximo de su auto.