A sus 18 años, Andrea Kimi Antonelli hizo historia al convertirse en el tercer piloto más joven en subir a un podio de Fórmula 1. Lo logró en el Gran Premio de Canadá, solo por detrás de Max Verstappen y Lance Stroll. El joven talento de Bolonia firmó una carrera sólida y madura, como el broche perfecto a un inicio impresionante en la categoría reina, donde ya había brillado en Miami con una “mini pole”.

Sin embargo, apenas bajó del podio en el Gilles Villeneuve, volvió a ser un chico de 18 años: no asistió a la premiere de la película de F1 en Nueva York porque tenía una cita más importante… rendir la Maturitá, la versión italiana de la selectividad. Un paso fundamental para su formación que ha sabido compaginar con su debut en F1. De hecho, no era raro verlo aparecer en videos de TikTok junto a sus compañeros de clase tras cada Gran Premio. Incluso los invitó al GP de Imola, cerca de su escuela.

“Me salió bien el primer examen. Ahora me toca el de inglés, mi favorito”, contó Kimi. “No hice fiestas antes de Canadá, tenía que estudiar. Mi mamá no estaría feliz si no lo hago”, agregó entre risas.

Su compromiso académico es parte de lo que lo define. Desde su instituto reconocen que “nunca perdió de vista sus estudios”, y ese equilibrio entre el joven común y el talento especial ha sido clave en su rápido desarrollo.

En lo deportivo, Antonelli reconoce tener una fuerte inspiración: “Ver lo que hizo Verstappen todos estos años es asombroso. Es un modelo que me inspira”. Por ahora, Kimi es el futuro de Mercedes, mientras el equipo sigue sin renovar a George Russell, quien ganó en Canadá. ¿Llegará el día en que Antonelli y su ídolo compartan el bólido plateado? El tiempo lo dirá.

Por lo pronto, Kimi agradece al británico: “Subir al podio fue gracias a él, me ha ayudado a desarrollarme y superarme”. Una joven promesa con los pies en la tierra y la mirada puesta en la cima.