Red Bull ha vivido una etapa dorada en la Fórmula 1 durante los últimos años, aunque su dominio ha estado prácticamente concentrado en un solo nombre: Max Verstappen. El neerlandés conquistó cuatro títulos consecutivos entre 2021 y 2024 y estuvo muy cerca de sumar un quinto, al terminar la temporada a solo dos puntos del campeón Lando Norris en Abu Dhabi.
En contraste, el segundo asiento del equipo de Milton Keynes se ha convertido en un problema recurrente desde la salida de Daniel Ricciardo en 2018. Pierre Gasly apenas resistió 12 carreras en 2019 antes de ser reemplazado por Alex Albon, quien se mantuvo hasta finales de 2020. Posteriormente llegó Sergio Pérez, el compañero que más tiempo compartió garaje con Verstappen.
El piloto mexicano fue también quien más se acercó al ritmo del neerlandés, logrando cinco victorias y desempeñando un papel clave tanto en los títulos de pilotos como en los campeonatos de constructores de Red Bull. Sin embargo, en sus últimas dos temporadas, el desarrollo del monoplaza comenzó a alinearse cada vez más con las preferencias de Verstappen, alejándose de las de Pérez, lo que desembocó en un 2024 muy complicado y, finalmente, en su salida del equipo.
Lo ocurrido este año reforzó la idea de que las dificultades del segundo piloto no eran exclusivas de Pérez. Tanto Liam Lawson como Yuki Tsunoda tuvieron serios problemas para igualar el rendimiento de Verstappen, evidenciando una brecha constante dentro del garaje.
Pese a las críticas, Jacques Villeneuve salió en defensa de Red Bull y rechazó la idea de que el equipo diseñe sus autos únicamente alrededor de Verstappen. Según el campeón mundial de 1997, la diferencia radica en la capacidad del neerlandés para entender y desarrollar el coche a lo largo de la temporada.
Villeneuve explicó que Verstappen progresa continuamente porque comprende con precisión lo que necesita el monoplaza, mientras que un piloto incapaz de identificar esos problemas termina perdiendo terreno, no por ser más lento, sino porque Max sigue avanzando. Esa capacidad de interpretación, sumada a un coche cada vez más exigente desde el punto de vista aerodinámico y mecánico, es algo que solo unos pocos pilotos en la parrilla pueden dominar.







