Afrontar una segunda temporada en la Fórmula 1 suele implicar presión, expectativas y la necesidad de reafirmarse. Para Gabriel Bortoleto, sin embargo, el enfoque es claro y directo: continuidad, profesionalismo y trabajo duro. “La afronto de la misma manera que mi temporada de debut”, explica el piloto brasileño, sin cambios radicales en su mentalidad.

Bortoleto asegura que nunca se ha fijado como objetivo premios individuales o títulos de novato, ni en categorías formativas ni ahora en la F1 2026. Su prioridad es preparar cada temporada de la mejor manera posible, aprender de los errores y potenciar lo que ya funciona dentro del equipo.

El contexto no podría ser más desafiante. La temporada 2026 marcará el inicio de una nueva era técnica en la Fórmula 1, con uno de los cambios reglamentarios más profundos de las últimas décadas. Para el brasileño, las primeras pruebas han sido principalmente funcionales. El objetivo inicial ha sido comprobar que todo opere correctamente antes de centrarse en el rendimiento real, el cual comenzará a evaluarse en los test oficiales de Barcelona.

Aun así, las primeras sensaciones no pasaron desapercibidas. Bortoleto destacó el sonido del nuevo monoplaza, al que calificó como más agradable que el del año anterior, y reconoció la emoción que sintió al salir del garaje por primera vez. “Pensé que era un momento que pasará a la historia”, señaló.

El entusiasmo del piloto también se refleja fuera de la pista. La pausa invernal le resultó corta, y su compromiso con el trabajo en el simulador ha sido constante. Cada oportunidad libre la aprovecha para regresar a la fábrica y seguir involucrado en el desarrollo del proyecto.

Aunque el objetivo del equipo es luchar por un campeonato mundial hacia 2030, Bortoleto mantiene los pies en la tierra. Reconoce que el proyecto está en plena construcción: equipo, monoplaza y unidad de potencia. Aun así, destaca el ambiente interno y la llegada de personal técnico altamente motivado, lo que refuerza su confianza en el rumbo tomado.

Más allá de su rol como piloto, el brasileño entiende la importancia de asumir liderazgo dentro del equipo. Considera clave ayudar a marcar una dirección clara desde el inicio de la temporada, especialmente en un año donde identificar el camino correcto de desarrollo será fundamental.

En cuanto a sus metas personales para 2026, Bortoleto es prudente. Sabe que ganar no es una expectativa realista en el corto plazo, pero sí lo es avanzar, mejorar carrera tras carrera y ver crecer al equipo. Incluso frente a las críticas sobre la nueva normativa, mantiene una postura equilibrada: aunque la gestión de energía será más compleja, sigue siendo un coche de carreras y el objetivo continuará siendo conducir al límite.