Franco Colapinto vivió un domingo difícil en el Gran Premio de Azerbaiyán, condicionado por la falta de rendimiento del Alpine A525 y un choque con su excompañero de Williams, Alex Albon, que terminó de arruinar su carrera.
El argentino había arrancado con buen pie, pasando del 16° al 14° puesto gracias a los problemas de Oscar Piastri y a un sólido sobrepaso a Oliver Bearman. Incluso llegó a superar a Lance Stroll tras la primera neutralización. Pero ahí se frenó su avance: perdió ritmo frente a Fernando Alonso y pronto se vio atrapado en un tren de DRS.
En la vuelta 17 entró a boxes para montar neumáticos duros, pero en la salida se encontró con la maniobra más polémica del día. Albon intentó un adelantamiento en la curva 5 y golpeó al Alpine, provocando un trompo de Colapinto y daños en su monoplaza tras chocar con la barrera Tecpro.
“Me faltaba bastante ritmo. Tuve un buen inicio, gané posiciones, pero después fue muy complicado. Alex me golpeó y perdí 12 segundos, además de dañar neumáticos y alerón delantero. Fue una carrera larga, con mucho subviraje en las últimas 30 vueltas”, explicó Colapinto tras la competencia.
A pesar de los problemas, el bonaerense valoró su rendimiento personal:
“Fue un buen fin de semana en cuanto a desempeño. Desde Budapest estoy al límite del coche y encontré rendimiento de mi lado. El auto no es rápido ahora, pero trabajamos duro con el equipo para mejorar”.
Colapinto confía en que circuitos como Austin y México se adapten mejor al Alpine. Por ahora, Bakú lo deja con un sabor amargo y la certeza de que deberá seguir arriesgando más que el resto para estar en la pelea.







