A mitad de la temporada 2026, las nuevas regulaciones técnicas de la Fórmula 1 continúan generando opiniones divididas. Mientras varios pilotos han cuestionado el mayor protagonismo de la potencia eléctrica y la gestión de energía, la categoría asegura que los aficionados están disfrutando más del espectáculo.

De acuerdo con el programa Formula 1 Fan Voice, integrado por alrededor de 60 mil aficionados que califican cada Gran Premio, el 66% de los participantes consideró las carreras de esta temporada como “buenas” o “excelentes”, un incremento respecto al 60% registrado en 2025.

Entre los datos más llamativos, el Gran Premio de Bélgica mejoró su valoración en un 24% respecto al año anterior, pese a las críticas por las exigencias energéticas del circuito. En contraste, Hungría mantuvo prácticamente la misma evaluación que en 2025, mientras que Silverstone fue el único evento con una caída importante en la percepción de los aficionados, atribuida al final detrás del coche de seguridad.

Sin embargo, la visión de los pilotos ha sido muy distinta. Desde la pretemporada, Max Verstappen calificó el reglamento como una “Fórmula E con esteroides”, una postura que ha sido respaldada por varios competidores. Circuitos como Silverstone y Spa han sido señalados por las complicaciones que representa la administración de energía, mientras que Oscar Piastri también expresó inquietud por los algoritmos predictivos incorporados en las nuevas unidades de potencia.

Pese a ello, el CEO de la Fórmula 1, Stefano Domenicali, aseguró que el campeonato atraviesa un momento sólido tanto en asistencia a los circuitos como en crecimiento de la afición.

El dirigente italiano defendió que las nuevas reglas respondieron a una necesidad estratégica para mantener el interés de los fabricantes de motores, en un contexto donde la industria automotriz impulsaba la electrificación. Según explicó, ese cambio fue clave para garantizar la estabilidad y el futuro de la categoría.

Domenicali también dejó claro que respeta las opiniones de los pilotos, aunque considera que las diferencias deben resolverse mediante el diálogo y de manera constructiva, evitando que la negatividad afecte la imagen del campeonato.

Finalmente, reiteró que su responsabilidad es velar por el bienestar global de la Fórmula 1, equilibrando las opiniones de los pilotos con las expectativas de los aficionados y el desarrollo comercial del deporte, con el objetivo de que la categoría continúe creciendo en los próximos años.