Carlos Sainz se prepara para iniciar la segunda mitad de la temporada 2025 en el Gran Premio de Bélgica, en el icónico circuito de Spa-Francorchamps. Esta cita será clave para el piloto español, quien busca dejar atrás una serie de resultados complicados desde su llegada a Williams, equipo al que se unió tras ser reemplazado en Ferrari por Lewis Hamilton. Pese a describir su integración en el equipo de Grove como positiva, al sentir que ha encontrado “una familia”, Sainz no oculta que su salida de Ferrari fue un golpe emocional fuerte, describiéndolo como “uno de los momentos más difíciles de su carrera”.

En una charla para el pódcast High Performance, Sainz reflexionó sobre el lado menos visible del automovilismo, calificando a la Fórmula 1 como “el deporte más político del mundo”. El español confesó que, aunque otros deportes como el fútbol también manejan intereses externos, la F1 está en un nivel distinto: “El fútbol puede ser político, pero ni de lejos como la Fórmula 1. Por alguna razón, este deporte tiene un componente político que no entiendo. Es lo único que odio de la F1”, expresó con sinceridad.

La salida de Ferrari le permitió ver de cerca cómo funcionan las negociaciones y la toma de decisiones en la categoría reina. Sainz explicó que el rendimiento puro en pista no siempre es suficiente para asegurar un asiento: “Lo que tiene sentido para un equipo al momento de elegir a sus pilotos puede no ser lo correcto desde el punto de vista deportivo. Hay muchas otras cosas detrás: patrocinios, dinero… factores que hacen a un piloto más atractivo que otro”. Aseguró que, aunque el rendimiento debería ser lo prioritario, solo representa “el 80% de la decisión”, mientras que ese otro “20%”, compuesto por intereses comerciales o políticos, puede marcar la diferencia.

Pese a sus críticas, Sainz aclaró que su amor por este deporte es más fuerte que sus frustraciones: “Este deporte no es perfecto en muchos sentidos, pero es mi vida. Es donde quiero estar los próximos años”.

De cara a Bélgica, el español se centra en recuperar terreno en el campeonato y demostrar que, más allá del juego político, su rendimiento en la pista sigue siendo su mejor carta de presentación.