Desde la décima posición, Kimi Antonelli protagonizó una maniobra temeraria: cruzó la pista, perdió el control tras frenar tarde, y golpeó por detrás a Max Verstappen en la curva 3. Afortunadamente, el incidente no pasó a mayores, pero la acción fue altamente peligrosa.
El piloto italiano recibió una sanción de solo tres puestos en la próxima parrilla y dos puntos en su licencia. Una penalización leve si se compara, por ejemplo, con las 10 posiciones que recibió Yuki Tsunoda en Canadá por una infracción sin contacto ni riesgo.
Los comisarios escucharon al piloto, revisaron las imágenes y concluyeron que fue un error de pilotaje. Antonelli explicó que soltó los frenos para evitar al coche de adelante, lo que lo llevó a perder adherencia y chocar a Verstappen. Aunque fue en la primera vuelta, no hubo factores externos que lo eximieran.
Fernando Alonso lo dijo días atrás: “Los errores de pilotaje no deberían sumar puntos en la licencia, sino penalizarse con tiempo o drive through.” Una reflexión que resuena con fuerza tras este caso.
¿Fue la sanción suficiente para una maniobra que pudo tener consecuencias graves? La polémica está servida.







