Red Bull esperaba encontrar un escenario más favorable en el Gran Premio de Hungría, confiando en que las características del Hungaroring minimizaran las limitaciones que ha mostrado su unidad de potencia en circuitos como Silverstone y Spa-Francorchamps. Sin embargo, el viernes dejó más dudas que respuestas para el equipo de Milton Keynes.

Las dos sesiones de entrenamientos libres evidenciaron un RB22 difícil de conducir. Tanto Max Verstappen como Isack Hadjar se quejaron del equilibrio del monoplaza, mientras Ferrari volvió a marcar el ritmo con Lewis Hamilton al frente.

Verstappen terminó la FP2 a casi siete décimas del mejor tiempo, mientras que Hadjar cedió más de un segundo respecto a la referencia.

Red Bull admite que está lejos del nivel esperado

El director técnico Pierre Waché reconoció que el equipo tiene mucho trabajo por delante antes de la clasificación.

“Hay mucho trabajo por hacer. No estamos donde deberíamos estar ni donde queremos estar”, aseguró tras la segunda práctica.

El ingeniero francés explicó que el bajo nivel de adherencia del asfalto y los numerosos baches del Hungaroring complicaron todavía más el comportamiento del RB22.

“Los pilotos no están contentos con el equilibrio del coche. El agarre es muy bajo los viernes y los baches afectan mucho el balance. Tenemos bastante trabajo para mejorar ese aspecto”.

Los baches siguen siendo el gran enemigo del RB22

Uno de los problemas históricos de Red Bull ha sido su dificultad para absorber irregularidades del asfalto y los bordillos, una debilidad que, según Waché, continúa presente.

El técnico explicó que el RB22 necesita una puesta a punto muy rígida para rendir, lo que provoca una entrega de potencia menos progresiva y un comportamiento similar al que ya experimentaron con los primeros monoplazas de efecto suelo.

“Sorprendentemente tenemos que utilizar una configuración bastante rígida. El problema que apareció el año pasado con estos coches sigue presente y es algo en lo que debemos seguir trabajando”.

Verstappen también reportó problemas mecánicos

Además del comportamiento del coche, Verstappen volvió a señalar dos inconvenientes específicos: la posición de su asiento y una sensación poco precisa durante las reducciones de marcha.

Waché aseguró que ambos aspectos podrán solucionarse antes de la jornada del sábado.

“El asunto del asiento aún no está resuelto y también tendremos que corregir el problema en las reducciones de marcha. Son dos temas que debemos resolver”.

Ferrari llega como el coche a vencer

Aunque Red Bull espera mejorar durante la noche, dentro del equipo consideran que Ferrari parte como el principal favorito para el resto del fin de semana.

Para Waché, el rendimiento mostrado por la Scuderia era exactamente el esperado.

“Es lo que anticipábamos. Sabíamos que serían muy rápidos en este circuito, especialmente en clasificación. Veremos cómo responden en ritmo de carrera, pero ahora mismo son el coche a batir”.

El viento complica aún más la puesta a punto

Isack Hadjar calificó el viernes como uno de los más complicados del año debido a la combinación entre el estado del asfalto y las condiciones meteorológicas.

El francés aseguró que el coche ofreció mejores sensaciones durante la FP1 que en la segunda práctica y reconoció que todavía les falta velocidad en una vuelta.

“Ha sido uno de los viernes más difíciles de la temporada. En la FP2 dimos un paso atrás en cuanto a sensaciones. El ritmo de carrera parece competitivo, pero seguimos perdiendo rendimiento en clasificación”.

Hadjar explicó además que encontrar la configuración ideal resulta especialmente complicado porque estos monoplazas son extremadamente sensibles a los cambios en la dirección del viento.

“Todo depende del viento. Si cambia la dirección o aumentan las ráfagas, cualquier modificación en el coche puede dejar de funcionar. Tenemos algunas ideas para mañana, pero si el viento se mantiene fuerte será complicado”.

El alerón trasero superó la prueba

La nota positiva para Red Bull fue el funcionamiento del renovado alerón trasero, conocido internamente como el “Macarena”, que había sido revisado tras los incidentes sufridos por Verstappen en carreras anteriores.

Waché confirmó que el componente respondió correctamente durante toda la jornada después de superar pruebas de resistencia en la fábrica.

“Se comportó exactamente como esperábamos. Realizamos pruebas muy exigentes para garantizar su fiabilidad y hoy no presentó ningún inconveniente”.