La destitución de Christian Horner como jefe de Red Bull Racing, el 9 de julio de 2025, marcó el fin de una de las etapas más exitosas en la historia de la Fórmula 1. Después de dos décadas al frente del equipo de Milton Keynes, el británico dejó el cargo en medio de una intensa lucha política interna.

Su lugar fue ocupado por Laurent Mekies, quien hasta entonces dirigía el equipo filial de Red Bull. Desde Austria se apostó por un modelo de gestión más distribuido, evitando que una sola figura concentrara el poder dentro de la escudería.

Laurent Mekies apostó por la continuidad

Desde su llegada, Mekies dejó claro que no pretendía revolucionar la estructura del equipo. Su prioridad fue conocer el funcionamiento de una organización con más de mil empleados antes de implementar cambios.

El francés reconoció que Red Bull ya contaba con algunos de los mejores profesionales de la Fórmula 1 y que su objetivo consistía en brindarles las condiciones necesarias para mantener ese nivel de excelencia.

Su estilo, más orientado a la ingeniería, también fue bien recibido por Max Verstappen, quien destacó que Mekies realiza constantemente las preguntas adecuadas tanto a los pilotos como a los ingenieros.

Red Bull mejoró el RB21, pero aparecieron nuevos desafíos

Uno de los primeros logros atribuidos a Mekies fue ayudar al equipo a solucionar varios problemas de manejo del monoplaza de 2025, permitiendo que Verstappen peleara el campeonato frente a McLaren hasta las últimas carreras.

Sin embargo, el verdadero reto llegó con el desarrollo del nuevo reglamento técnico de 2026 y el estreno de Red Bull Ford Powertrains como fabricante de unidades de potencia.

La polémica por el motor de Red Bull

El proyecto liderado por Ben Hodgkinson superó las expectativas durante sus primeras pruebas, aunque todavía presenta aspectos por perfeccionar, especialmente en el sistema eléctrico y los procedimientos de arranque.

Paradójicamente, ese buen rendimiento inicial provocó un nuevo conflicto. La FIA determinó que Red Bull contaba con el motor más potente de la parrilla, limitando las futuras mejoras de desarrollo.

La escudería presentó una apelación, pero la revisión confirmó la postura del organismo rector. El episodio abrió nuevamente el debate sobre si Christian Horner habría manejado de otra manera la batalla política alrededor de las nuevas regulaciones.

Isack Hadjar rompe la maldición del segundo piloto

Uno de los aspectos más positivos para Red Bull en esta nueva etapa ha sido la rápida adaptación de Isack Hadjar.

Después de varios años en los que diferentes pilotos sufrieron para competir al nivel de Verstappen, el francés logró un inicio prometedor con actuaciones destacadas desde sus primeras carreras.

Aunque parte de su rendimiento puede explicarse por las características del nuevo reglamento, también ha demostrado una fortaleza mental poco común para un piloto debutante dentro de una estructura tan exigente.

Los rumores sobre Verstappen continúan

Como ocurre prácticamente cada temporada, el futuro de Max Verstappen volvió a convertirse en tema de conversación dentro del paddock.

Las especulaciones sobre una posible salida hacia otro equipo o incluso una retirada anticipada siguen apareciendo, aunque el propio piloto mantiene bajo reserva sus planes.

La misión de Laurent Mekies es prácticamente la misma que tuvo Horner durante años: convencer al neerlandés de que Red Bull seguirá siendo un proyecto capaz de luchar por campeonatos.

La fuga de talento preocupa en Milton Keynes

Durante el último año también se produjeron importantes movimientos dentro de la estructura de Red Bull.

Entre ellos destacan la salida de Helmut Marko como asesor del equipo, el futuro cambio de Gianpiero Lambiase hacia McLaren y la posible marcha de Paul Monaghan a Cadillac.

Aunque algunos consideran que existe una fuga de talento, otros creen que el impacto mediático de estas salidas ha amplificado la percepción de crisis.

El objetivo sigue siendo el mismo

Más allá de los cambios en la dirección, el objetivo de Red Bull no ha variado: construir el coche más rápido de la parrilla.

Si Laurent Mekies logra ofrecer un proyecto competitivo y mantener satisfecho a Max Verstappen, gran parte de los rumores desaparecerán por sí solos.

Doce meses después de la salida de Christian Horner, la escudería atraviesa una nueva etapa. Los nombres han cambiado, pero la prioridad continúa siendo exactamente la misma: ganar campeonatos.