Liam Lawson volvió a colocarse en el centro de la conversación entre los aficionados mexicanos de la Formula Uno tras negar que su salida de Red Bull Racing estuviera relacionada con problemas de fortaleza mental.
El piloto neozelandés, quien se convirtió en uno de los personajes más polémicos entre la afición mexicana por sus declaraciones y su rivalidad con Sergio Pérez, aseguró que la versión difundida tras su descenso al entonces RB fue completamente equivocada.
Durante su participación en el pódcast High Performance, Lawson explicó que su breve paso por Red Bull, que apenas duró dos Grandes Premios al inicio de la temporada 2025, estuvo marcado por la falta de preparación y diversas circunstancias técnicas, no por una incapacidad para soportar la presión.
“Todo se presentó como si yo estuviera luchando mentalmente y como si me hubieran cambiado para protegerme. Honestamente, eso no podría estar más lejos de la realidad”, afirmó.
El neozelandés reconoció que cometió errores en Australia y China, pero insistió en que llegó a esas competencias con muy poco tiempo de adaptación al monoplaza. Incluso reveló que perdió parte de su programa de prácticas por problemas mecánicos y que nunca había competido en el circuito chino.
Lawson también detalló que, durante el fin de semana del Gran Premio de China, Red Bull decidió modificar de manera radical la configuración del auto para intentar encontrar una solución a los problemas de manejo que incluso afectaban a Max Verstappen.
Según el piloto, el experimento fue un fracaso, ya que el monoplaza castigó severamente los neumáticos delanteros y comprometió por completo su rendimiento en carrera. Sin embargo, aseguró que ese resultado terminó utilizándose como argumento para justificar su reemplazo.
“Ese rendimiento fue utilizado en mi contra. No creo que se me pueda juzgar por dos carreras en circuitos donde nunca había competido y con tan poca preparación”, señaló.
Las declaraciones de Lawson reavivan un episodio que sigue generando debate, especialmente entre los seguidores mexicanos, quienes cuestionaron durante meses la decisión de Red Bull de mantener al neozelandés mientras el nombre de Sergio Pérez seguía presente en las conversaciones sobre el asiento del equipo austriaco.
Con estas palabras, Lawson busca cerrar uno de los capítulos más complicados de su carrera y dejar claro que, desde su perspectiva, su salida nunca estuvo relacionada con un problema psicológico, sino con un contexto deportivo y técnico que considera injustamente interpretado.







