Christian Horner dejó de manera sorpresiva a Red Bull en julio, poniendo fin a una etapa histórica que comenzó en 2005, cuando la escudería austríaca debutó en la Fórmula 1. Bajo su liderazgo, el equipo se convirtió en uno de los más exitosos de la categoría, con 14 títulos mundiales (ocho de pilotos y seis de constructores), seis de ellos conquistados junto a Max Verstappen.
El neerlandés llegó a Red Bull en 2016, procedente de Toro Rosso, con apenas 18 años, y se consolidó como la figura central del proyecto. Sin embargo, los últimos 12 a 18 meses del mandato de Horner estuvieron marcados por un ambiente interno complicado. El directivo fue investigado —y posteriormente absuelto— por acusaciones de comportamiento inapropiado, mientras que tras la muerte del fundador Dietrich Mateschitz se desató una lucha de poder en la cúpula del equipo.
A nivel deportivo, Red Bull también perdió terreno y cayó hasta el cuarto lugar en el orden jerárquico de la F1, situación que llevó a la directiva a tomar la decisión de reemplazar a Horner por Laurent Mekies, procedente del equipo hermano. El cambio coincidió con una notable mejoría: Verstappen lanzó una inesperada candidatura al título y terminó la temporada como subcampeón, solo por detrás de Lando Norris.
“Las cosas no iban muy bien para todo el equipo”, reconoció Verstappen en entrevista con Viaplay. “Había cierta inquietud interna y, cuando los resultados no acompañan durante mucho tiempo, los accionistas también quieren un cambio”.
A pesar de la salida de Horner, el vínculo entre ambos se mantiene. El cuatro veces campeón del mundo reveló que siguen en contacto constante.
“Hablamos todas las semanas, en cada fin de semana de carrera, viernes, sábado y domingo. Incluso durante las vacaciones”, explicó. “Más que nada es un ‘te deseo buena suerte’ o ‘creo en ti’. Es mi mayor fan”.
Verstappen también destacó el apoyo personal que recibió de Horner a lo largo de los años.
“Lo que pasamos juntos, especialmente en 2021, nunca lo voy a olvidar. Christian pasó por el fuego por mí”, señaló.
No obstante, el neerlandés dejó claro que el cambio de liderazgo fue positivo para el presente del equipo.
“El equipo está funcionando bien. Ves a la gente sonriendo, hay buen ambiente y eso se había perdido en algún momento. El estilo Red Bull había desaparecido un poco”, afirmó.
Cuando se le preguntó si ese espíritu de equipo había regresado, Verstappen fue contundente:
“Sí, definitivamente ha vuelto”.







