En 2026, Alpine afrontará un cambio estructural clave en su proyecto de Fórmula 1. El equipo dejará de ser una escudería de fábrica y pasará a competir como equipo cliente, sustituyendo la unidad de potencia Renault fabricada en Viry-Châtillon por un motor Mercedes procedente de Brackley.
Con este movimiento, Alpine se convertirá en la cuarta escudería de la parrilla en utilizar motores Mercedes, en una temporada marcada además por una reestructuración total del reglamento técnico de la F1.
Tras una decepcionante campaña 2025, el equipo de Enstone espera que este nuevo capítulo le permita volver al buen camino.
El espejo de Brawn GP en 2009
Ante el cambio de motor y de reglamento, es inevitable comparar la situación de Alpine con la histórica temporada 2009 de Brawn GP. Nacido de las cenizas de Honda, el equipo adquirido por Ross Brawn logró inscribirse a última hora en el campeonato gracias a su asociación con Mercedes.
Aprovechando una interpretación brillante del nuevo reglamento aerodinámico —especialmente el famoso doble difusor—, el BGP001 dominó el inicio del año. Jenson Button ganó seis de las siete primeras carreras y, junto a Rubens Barrichello, aseguró los títulos de pilotos y constructores en la única temporada de Brawn GP en la Fórmula 1, antes de convertirse en Mercedes Grand Prix.
Steve Nielsen descarta un “milagro” similar en 2026
Consultado al final de la temporada 2025 en Abu Dhabi, el director de Alpine, Steve Nielsen, se mostró escéptico ante la posibilidad de repetir una historia como la de Brawn GP.
“Cuando Brawn lo hizo en 2009, no era algo totalmente inédito, pero sí poco habitual”, explicó. “Ellos sacrificaron una temporada completa para tener un coche con seis meses de ventaja. Hoy en día, todos conocemos la receta. El truco está a la vista”.
Nielsen también destacó que, a diferencia de 2009, los equipos actuales cambian su enfoque al nuevo reglamento mucho antes, lo que reduce cualquier ventaja inicial significativa.
Las claves de Alpine para tener éxito en la F1 2026
El reglamento de 2026 introduce una gran incertidumbre técnica. La magnitud de los cambios hace imposible anticipar la futura jerarquía sin ver los nuevos monoplazas en pista.
Para Nielsen, la clave será clara: comenzar con una base sólida y reaccionar rápido.
“Siempre hay que tener un buen coche para empezar. ¿Puede aparecer un doble difusor o una solución inesperada? No lo sé, lo dudo… pero en 2009 también habría dicho lo mismo”, reconoció.
La eliminación del DRS, una batería más grande, neumáticos distintos y nuevos conceptos aerodinámicos obligarán a todos los equipos a apoyarse en simuladores y datos previos, aunque el riesgo de interpretar mal el reglamento sigue presente.
La ventaja inicial será temporal
Nielsen recordó su experiencia en Williams en 2014, cuando el motor Mercedes ofrecía una clara ventaja inicial que se diluyó con el tiempo.
“Incluso si empiezas con ventaja, esa diferencia suele durar nueve meses o un año. Luego todos se ponen al nivel”, explicó.
Por ello, Alpine apunta a una estrategia clara: poner en pista un buen coche desde el inicio y desarrollar agresivamente durante la temporada.
Un reto clave para la fábrica de Enstone
El director de Alpine reconoció que en 2025 el equipo limitó voluntariamente las evoluciones del monoplaza, priorizando otros objetivos internos. Sin embargo, en 2026 el enfoque será distinto.
“En cuanto el coche esté en pista, apuntaremos a evoluciones importantes durante el año. Será una guerra, y nuestra fábrica tendrá que rendir al máximo”, concluyó Nielsen.







