El juicio antimonopolio que encabezan Michael Jordan y el piloto Denny Hamlin contra NASCAR entró este martes en su segundo día, con la continuación de los testimonios iniciales en un tribunal federal de Carolina del Norte. La demanda, impulsada por los copropietarios de 23XI Racing, podría alterar por completo el modelo económico de una de las ligas deportivas más influyentes de Estados Unidos.

Acusaciones de monopolio y contratos restrictivos

Jordan y Hamlin, junto con el equipo Front Row Motorsports, acusan a NASCAR de operar como un monopolio que limita la competencia y obliga a los equipos a aceptar contratos “charter” con condiciones extremadamente restrictivas.

Estos contratos de fletamento garantizan un lugar en la parrilla y participación en el reparto de ingresos, pero según los demandantes, incluyen cláusulas de exclusividad, control desproporcionado de recursos y restricciones que han perjudicado económicamente a los equipos que no aceptan el sistema actual.

Los dos equipos demandantes son los únicos que rechazaron firmar los nuevos contratos para la temporada.

Costos elevados y un modelo de ingresos cuestionado

Durante su declaración, Denny Hamlin afirmó que mantener un solo auto en pista cuesta cerca de 20 millones de dólares por temporada, sin contar gastos generales ni salarios de los pilotos. Este modelo, denuncian, deja a varios equipos operando con pérdidas mientras NASCAR mantiene un control total del reparto financiero.

Hamlin también declaró que “a los aficionados les han lavado el cerebro con la narrativa de NASCAR durante décadas”, cuestionando la falta de transparencia en el sistema económico de la organización.

La demanda exige que NASCAR cubra los gastos legales de los equipos y compense las pérdidas sufridas este año por no formar parte del contrato de fletamento.

La defensa de NASCAR y lo que está en juego

El abogado de la organización, Johnny Stephenson, defendió a la familia France —dueños de NASCAR desde 1948— calificándolos como “un ejemplo del sueño americano” y argumentando que su esfuerzo empresarial “merece admiración, no una demanda”.

El resultado del juicio podría marcar un antes y un después:

  • Si NASCAR gana, su modelo económico quedará reforzado.
  • Si Jordan y Hamlin triunfan, podrían obligar a una reestructuración total del sistema de ingresos… o incluso desmantelar la estructura actual del deporte.