La rueda de prensa del jueves en Qatar dejó una escena curiosa. A un lado, Lewis Hamilton, todavía con el gesto serio tras afirmar que esta temporada ha sido “la peor de su vida”. A su lado, casi hombro con hombro, un Carlos Sainz radiante. El español salió de Ferrari justo cuando llegó el siete veces campeón, pero ya dejó huella en Williams. Llega a Losail con un 5º puesto en Las Vegas —una de sus mejores actuaciones con el FW47— más el podio de Bakú y el del sprint en Austin.

“Si en verano de 2024 me dicen que iba a subir al podio, estar 5º en constructores y a un par de décimas de los mejores, lo habría firmado sin dudar”, reconoce Sainz. El madrileño vive su mejor momento desde que aterrizó en Williams, un contraste total con el bajón de Hamilton. El británico, por su parte, insiste: “No lamento mi decisión. Me centro en el futuro, no en mirar atrás”.

Sin embargo, Qatar no apunta a ser un fin de semana fácil para Sainz. El trazado es lo opuesto a Las Vegas: curvas largas, rápidas y de alta carga aerodinámica, justo donde el Williams sufre. “Somos los más lentos en curvas de 150 o 200 km/h en cuarta o quinta marcha. Aquí prácticamente todas son así”, admite. “O encontramos algo mágico, o será uno de los fines de semana más complicados”. Aun así, lo ve como una oportunidad para aprender: “Servirá para entender por qué somos lentos y ejecutar un buen fin de semana”.

Será un cierre de temporada antes de la nueva F1 sin efecto suelo. “No está en mi naturaleza pilotar como estos coches demandan. Espero que lo que viene sea más natural”, confiesa.

Sainz también tiene peso en el futuro de la categoría por su papel en la Asociación de Pilotos. En Qatar se revisarán incidentes recientes y las guías de pilotaje, muy cuestionadas. “Hay demasiada división entre pilotos, FIA y comisarios. Las guías han causado más problemas que soluciones”, critica. Señala que casi ya no existen incidentes considerados “de carrera”, porque todo se analiza como blanco o negro. Cree que voces expertas, como Anthony Davidson, Jolyon Palmer o Karun Chandhok, podrían aportar claridad: “Si dos o tres de ellos estuvieran con nosotros, no harían falta guías. Son honestos y precisos”.

Tampoco ve con buenos ojos el experimento de obligar a dos paradas, algo que reaparece este fin de semana. “Es temporal. No funcionaría. Las carreras son vistosas por la variedad estratégica, no por imponer paradas”, sentencia.