Los rallyes siguen en shock. Ya no se habla solo del emocionante cierre del Mundial 2025, con Elfyn Evans y Sébastien Ogier separados por apenas tres puntos antes del decisivo Rally de Arabia Saudí. La noticia que sacudió al paddock es otra: Ott Tänak, campeón del mundo en 2019 y uno de los talentos más admirados del WRC, se aleja del campeonato a tiempo completo. No es un adiós definitivo, pero sí una despedida de la élite y del ritmo implacable del calendario mundial.
El estonio confirmó su decisión al término del Rally de Japón, donde ya sin opciones de título, reconoció:
“He decidido dejar el tiempo completo. No es una decisión sencilla, pero es el momento correcto para dedicar más tiempo a mi familia en Estonia”.
Tänak cierra una etapa brillante: 22 victorias y un título mundial, además de un legado que cambió la historia reciente del WRC. En 2019 rompió la hegemonía francesa que dominaba desde 2004 con Loeb y Ogier, devolviendo la esperanza a una generación de pilotos de distintas nacionalidades. Desde entonces, nombres como Rovanperä y Neuville tomaron la posta.
“Ha llegado el momento de equilibrar la competición con la vida personal. Mis hijos están creciendo, la vida pasa rápido y quiero estar presente”, escribió en su carta de despedida.
Su salida, sumada a la de Kalle Rovanperä, deja al Mundial sin dos de sus mayores talentos en plena madurez. Con Ogier corriendo solo parcialmente y el futuro de Evans aún incierto, el campeonato busca reinventarse.
El futuro apunta a 2027, cuando se estrenará un nuevo reglamento que promete atraer de nuevo a las marcas. En 2026, Hyundai buscará nuevos talentos tras el anuncio de Tänak, mientras Toyota mantendrá su estructura de cinco autos con Solberg, Evans, Katsuta, Pajari y un Ogier que seguirá en eventos selectos.
El WRC entra en una nueva era: sin Tänak ni Rovanperä a tiempo completo, pero con la promesa de un renacer que podría cambiarlo todo.







