Mick Schumacher completó con éxito su primera prueba al volante de un IndyCar, pilotando el coche N°75 de Rahal Letterman Lanigan Racing en el circuito mixto de Indianapolis. El piloto de 26 años finalizó tercero de manera no oficial en una sesión que incluyó a siete pilotos, por detrás de Dennis Hauger y Alexander Rossi.

Schumacher expresó su entusiasmo por los monoplazas con ruedas descubiertas, citando una frase de su padre: “Los Schumacher suelen ser más rápidos si pueden ver sus ruedas”. También destacó el atractivo de un calendario de 17 carreras, en contraste con las ocho fechas del WEC, donde compite actualmente con Alpine.

La prueba fue el culmen de un proceso planificado que incluyó una sesión en el simulador de Honda y una visita al taller del equipo. Schumacher elogió el ambiente familiar y la pasión de Rahal Letterman Lanigan Racing. Además, enfrentó algunas barreras lingüísticas, aprendiendo términos como “stickers” (neumáticos nuevos) y adaptándose al sistema imperial de medidas.

Schumacher comparó la experiencia con un F2, notando una dirección más pesada. Destacó que el IndyCar es “más rudo” y “a la vieja escuela” en comparación con la F1, donde todo está “más afinado”. Resaltó la filosofía de bajo costo y la robustez del monoplaza, que permite cierto contacto con la pista sin daños críticos.

Aunque no descarta un salto a IndyCar en 2026, Schumacher aclaró que debe “dejar que todo se asiente” antes de decidir. Enfatizó que, de comprometerse con un campeonato, lo haría al 100%, descartando programas dobles. También mencionó su intención de probar en un óvalo, mostrándose confiado en las medidas de seguridad de la categoría.

Lo que más atrajo a Schumacher de IndyCar fue la importancia crucial del piloto en el rendimiento del equipo. “El hecho de que dependan tanto del piloto realmente despertó mi interés y fue lo que me hizo venir y probar”, concluyó.