“La gente se reía de mí, pero ahora ya no se ríen”. La frase, que alguna vez perteneció a un político y se transformó en meme, bien podría aplicarse a Max Verstappen en la actual temporada de Fórmula 1.

En 2025, McLaren ha sido el equipo dominante con su MCL39 y parece encaminado a un 1-2 entre Oscar Piastri y Lando Norris. Sin embargo, el neerlandés de Red Bull se mantiene como una amenaza latente, respaldado por su experiencia y capacidad para capitalizar errores ajenos.

La última prueba en Bakú dejó claro lo rápido que pueden cambiar las cosas en la F1: Piastri abandonó en la primera vuelta, Norris solo fue séptimo y Verstappen consiguió su segunda victoria consecutiva, tras Monza. Con ello redujo de 104 a 69 puntos la diferencia con el líder del campeonato, cuando aún restan siete Grandes Premios.

“Es Max Verstappen, campeón del mundo los últimos cuatro años”, recordó Andrea Stella, jefe de McLaren. La advertencia se repite en el paddock: pilotos como Esteban Ocon o George Russell consideran que la remontada es posible, incluso probable.

Los números lo avalan: este año ya ganó en Imola, Monza y Bakú, y en 2023 firmó un récord de 19 victorias en una sola temporada. Norris lo resumió con franqueza: “Nació para ser uno de los mejores de la historia, si no el mejor”.

La batalla por el título entra en su fase decisiva. McLaren tiene la ventaja, pero Red Bull ha traído mejoras que devolvieron a Verstappen al nivel de la pelea. Él, por su parte, parece despreocupado: “Si lo ganamos, genial; si no, la vida sigue. No estoy estresado”.

Lo cierto es que el tricampeón vuelve a estar en el centro de la escena. Y aunque McLaren domina, nadie en la Fórmula 1 se atreve a reírse de Max Verstappen.