Apenas una semana después de su victoria en el Gran Premio de Italia en Monza, Max Verstappen volverá a ponerse al volante, aunque no sea una carrera de Fórmula 1. La estrella de Red Bull cumplirá un sueño en las montañas de Eifel: competir en la Nurburgring Endurance Series (NLS).

Helmut Marko comentó en Italia que Verstappen estaba tan centrado en la F1 que “ni siquiera hablaba de GT”. Sin embargo, este sábado y domingo, el Nordschleife acogerá las rondas 7 y 8 de la NLS, cada una de cuatro horas, y Verstappen tiene previsto competir.

Marko confirmó a Motorsport.com que el holandés tiene la aprobación contractual de Red Bull, aunque primero debe completar los trámites necesarios: asistir a un curso de la Academia DMSB y aprobar un examen para obtener el Permiso DMSB Nordschleife (DPN). Una vez conseguido, podrá correr en la categoría B, probablemente con un Porsche Cayman GT4 CS del equipo Lionspeed.

Para subir a la clase superior NLS (Permiso A), deberá registrar al menos dos resultados de carrera que sumen 14 vueltas. En teoría, esto podría lograrse corriendo el domingo nuevamente en el Cayman GT4 CS, o con una doble salida el sábado, algo permitido para pilotos Platinum como Verstappen. El verdadero objetivo es competir con el Ferrari 296 GT3 del equipo Emil Frey Racing.

Los coches llevarán logotipos de Red Bull, pero el costo correrá por Red Bull GmbH, no Red Bull Racing. Marko ve la experiencia como positiva: “En un momento en que nuestro F1 no funcionaba bien, él estaba entusiasmado. Fue una distracción importante para su bienestar”.

Además, este fin de semana podría aclarar los debates sobre qué Balance of Performance usó Verstappen en su récord de vuelta no oficial de mayo, ya que enfrentará a los veteranos de la NLS bajo las mismas reglas. Y, como exige la normativa, competirá con su nombre real, sin alias.