Max Verstappen dejó su huella en la historia de la Fórmula 1 con una hazaña que, aunque impresionante, ha pasado un poco desapercibida: en el Gran Premio de Italia, la carrera 1,140 del campeonato, estableció la más rápida de la historia.

El Red Bull RB21 del tetracampeón completó las 53 vueltas a una velocidad promedio de 250,706 km/h, terminando en 1 hora, 13 minutos, 24 segundos y 325 milésimas. Una referencia para la dirección de Stefano Domenicali, que busca carreras más cortas y emocionantes para la nueva generación de aficionados.

Con esta victoria, Red Bull Racing sumó su triunfo número 125 y Verstappen alcanzó la 66 personal, además de romper un récord que duraba 22 años, desde la era dorada de Michael Schumacher en Ferrari. El alemán había marcado 1 hora, 14 minutos, 19 segundos y 838 milésimas en 2003, cifra superada por Verstappen en 54 segundos.

La F1 moderna, con monoplazas de efecto suelo, permitió esta marca, algo difícil de repetir con los coches que llegarán en 2026. La carrera de 2003 tuvo dos paradas en boxes, mientras que la actual requirió solo una, lo que acortó la duración a 70 minutos. Esto genera debate: ¿una carrera tan corta satisface a los 369,000 espectadores que llenaron Monza?

El RB21, con alerones optimizados para mayor velocidad punta, dejó en Milton Keynes un récord histórico. Sin DRS ni contrails, Verstappen alcanzó 352,5 km/h, mientras que Alexander Albon rozó los 364,1 km/h con su Williams. Aunque lejos de los 370 km/h de Kimi Räikkönen en 2005 o los 372,2 km/h de Juan Pablo Montoya en entrenamientos, esta actuación quedará como un hito del GP de Italia 2025.