Una de las principales novedades de la temporada en materia de neumáticos ha sido la llegada del C6, el compuesto más blando de toda la gama Pirelli, creado para circuitos urbanos o de baja exigencia. Su objetivo: ofrecer una asignación más suave y abrir la puerta a estrategias con dos paradas en boxes, rompiendo con la tendencia del año pasado, cuando muchas carreras podían resolverse con una sola detención.
En teoría, el C6 estaba pensado para trazados poco agresivos, pero Pirelli apostó fuerte llevándolo incluso a Imola, un circuito que no encajaba del todo en ese perfil. Allí, el nuevo compuesto sirvió como banco de pruebas para explorar sus límites y ventajas. Para esa cita, además, la marca italiana optó por un trío más blando que de costumbre: C4, C5 y C6. El experimento dio lugar a estrategias variadas, aunque en clasificación el C6 se mostró tan extremo como se esperaba: varios pilotos no lograron sacarle el máximo partido y prefirieron neumáticos medios, un patrón que se repitió en Canadá, donde la pole tampoco se consiguió con el compuesto más blando.
Con los datos en la mano, Pirelli decidió limitar su uso: el C6 solo volverá a verse en Bakú este año.
Por qué no habrá C6 en Singapur ni Las Vegas
En Singapur, la decisión es sencilla: el trazado ya es muy exigente con los neumáticos en las fases de tracción y el riesgo de sobrecalentamiento anula cualquier posible beneficio. En cambio, el caso de Las Vegas es más curioso. Inicialmente, la pista estadounidense estaba en la lista para probar el C6, por ser poco demandante. Sin embargo, el análisis posterior reveló un alto riesgo de graining, especialmente tras ver cómo el C5 ya sufrió de este problema el año pasado si no se gestionaba bien.
“La idea inicial era llevar el C6, pero pensamos que en Las Vegas sufriría más con el graining y no aportaría interés estratégico adicional. Además, las carreras allí ya han sido buenas con una o dos paradas, así que no había razón para arriesgarse”, explicó Simone Berra, ingeniero jefe de Pirelli.
El polvo y la arena que suelen ensuciar el asfalto, sumados a las bajas temperaturas, complican aún más el panorama: aunque el rango de uso del C6 se adaptaría bien al frío, el riesgo de desgaste excesivo es demasiado alto.
El futuro del C6: hacia un compuesto más usable
Pirelli ya trabaja en el desarrollo de neumáticos para 2026 y el C6 está en la lista de prioridades. La meta es clara: mantener la ganancia de agarre respecto al C5, pero hacerlo más fácil de usar para todos los equipos. Actualmente, la diferencia de rendimiento ronda solo dos décimas por vuelta; el objetivo es alcanzar al menos medio segundo, con un compuesto más estable y predecible.
“Queremos que el C6 siga en la gama, pero no como el de este año. Necesitamos un neumático rápido y adecuado para pistas de baja degradación, pero más manejable. Si se valida, Mónaco será un candidato ideal para estrenarlo”, adelantó Berra.
En resumen, el C6 ha llegado como una propuesta ambiciosa, pero su ventana de uso es estrecha. Este año será más una rareza que un protagonista, mientras Pirelli afina su fórmula para que en 2026 pueda cumplir con su promesa inicial.







