Max Verstappen aprovechará las vacaciones de verano para pasar más tiempo con su familia, que creció el pasado 1 de mayo con la llegada de Lily, su primera hija junto a Kelly Piquet. La pequeña se suma así a Penelope, hija de Piquet y ahijada de Verstappen.

Sin embargo, el actual tetracampeón de Fórmula 1 no tiene planes inmediatos de llevar a su hija al circuito. “No lo sé”, respondió cuando le preguntaron cuándo la presentaría en el paddock. “No tengo prisa por ello”.

El neerlandés, de 27 años, considera que el ambiente de la F1 puede ser abrumador para un niño pequeño, sobre todo cuando su padre es una de las figuras más solicitadas del deporte. “Quiero que tenga un poco de paz. No necesariamente quiero que esté aquí”, explicó.

En la categoría no es común ver a hijos de pilotos en el paddock. En los últimos años, Nico Hülkenberg y Kevin Magnussen han llevado a sus hijas a los garajes, y Lewis Hamilton suele compartir el circuito con su inseparable perro Roscoe, al que considera parte de su familia.

Actualmente, Verstappen y Hülkenberg son los únicos padres en la parrilla. El año pasado, Kevin Magnussen y Sergio Pérez también formaban parte de ese grupo, pero ya no compiten en el campeonato.

Además, Verstappen es el único piloto en activo cuyo padre, Jos Verstappen, fue también piloto de F1. En el pasado reciente hubo otros casos como Nico Rosberg (hijo de Keke), Mick Schumacher (hijo de Michael) y Magnussen (hijo de Jan). Otros pilotos cuentan con padres ligados al automovilismo, como Carlos Sainz Jr., cuyo padre es campeón del mundo de rallies, o Charles Leclerc, cuyo padre Hervé compitió en Fórmula 3.