El director del equipo Red Bull, Laurent Mekies, descartó que los problemas actuales de rendimiento del RB21 en la Fórmula 1 puedan resolverse simplemente imitando elementos del monoplaza de Racing Bulls, escudería que ha mostrado mayor consistencia a lo largo de la temporada 2025.

Hasta ahora, los pilotos de Racing Bulls han superado de manera significativa al segundo asiento de Red Bull —ocupado por Liam Lawson o Yuki Tsunoda— acumulando 45 puntos en el campeonato. En contraste, Lawson no sumó unidades en sus dos carreras con Red Bull y Tsunoda apenas consiguió siete en 12 grandes premios.

Además, el segundo Red Bull fue superado en clasificación por al menos un Racing Bulls en nueve ocasiones. Incluso Max Verstappen fue 0.003 segundos más lento que Lawson en la qualy de Austria, y en el reciente GP de Hungría, el neerlandés solo pudo clasificar octavo y terminar noveno, justo detrás del piloto estonio.

Ante la pregunta de Sky Sports F1 sobre si Red Bull podía incorporar elementos del Racing Bulls, Mekies fue claro: “No. La pregunta es válida, pero la génesis de ambos coches es muy distinta. No se puede transferir algo de un auto al otro. Así funciona la F1 hoy en día”.

Mekies explicó que cada equipo sigue caminos de desarrollo independientes, condicionados por sus decisiones técnicas, recursos y limitaciones a lo largo del año, lo cual impide replicar soluciones entre escuderías, incluso si pertenecen a la misma estructura corporativa.

En ese contexto, destacó el valor de contar con la experiencia de Max Verstappen, quien disputa su novena temporada con Red Bull: “Es una enorme ventaja. Él sabe cuándo el coche funciona y cuándo no. En momentos como este, es crucial contar con esa perspectiva”.

Sobre el mal desempeño en Hungría, Mekies admitió que el equipo estuvo “experimentando” durante todo el fin de semana sin encontrar la solución al principal problema: la falta de agarre.

“El problema apareció desde la primera vuelta en la FP1. Sabíamos que algo no andaba bien, sobre todo en curvas lentas y medias. No era un tema de balance, sino de no poder poner el coche en la ventana adecuada ni activar los neumáticos”.

A pesar de probar múltiples configuraciones en ambos autos, Red Bull nunca logró entrar en la ventana de rendimiento ideal, ni en tanda corta ni en tanda larga. “Nunca hicimos funcionar el coche. A veces se habla de que la ventana de funcionamiento es estrecha, pero esto fue mucho más que eso”, concluyó.