Dos equipos importantes de NASCAR, 23XI Racing (donde corren Bubba Wallace y Tyler Reddick) y Front Row Motorsports (con Noah Gragson y Zane Smith), perdieron una nueva batalla legal. Habían pedido a un juez una medida urgente para evitar perder sus lugares fijos en el campeonato (llamados “chárteres”), pero su solicitud fue rechazada.

Por ahora, ambos equipos seguirán compitiendo, pero sin el beneficio de tener su lugar garantizado en cada carrera. Este fin de semana estarán en Dover, participando como equipos “open”, es decir, sin puesto asegurado.

El juez explicó que reconsideraría la situación si los equipos estuvieran realmente en riesgo de no poder participar por exceso de autos inscritos. NASCAR permite hasta 40 autos por carrera y solo hay 37 registrados, por lo que ese riesgo no existe aún.

¿Por qué pasó esto?

Estos equipos habían conseguido un permiso especial en diciembre para seguir corriendo mientras peleaban en los tribunales contra NASCAR. Alegan que la organización funciona como un monopolio y que las reglas actuales violan las leyes de competencia. Además, cuestionan un punto del contrato que impide demandar.

Ambos equipos compraron lugares permanentes (chárteres) que antes pertenecían al equipo Stewart-Haas Racing. Sin embargo, en junio, un tribunal les quitó ese permiso especial. Trataron de recuperar su lugar fijo mediante nuevas demandas, pero el juez volvió a rechazar su petición.

¿Qué significa esto?

Aunque podrán seguir corriendo, financieramente esto es un problema para ambos equipos. Sin un chárter:

  • Pierden parte del dinero que reciben cada fin de semana.
  • Algunos contratos con patrocinadores y pilotos podrían cancelarse.
  • Si hubiera más de 40 autos inscritos, tendrían que competir por tiempo para clasificar a la carrera, algo arriesgado.

Por ahora, NASCAR ha prometido no vender esos chárteres hasta que se resuelva el caso legal, pero el futuro de ambos equipos sigue en el aire.