Cerdeña, con casi 1,900 kilómetros de costa, no es precisamente pequeña, pero bastó la presencia confirmada de Toto Wolff y Max Verstappen en la isla para desatar rumores. Los ingredientes para la especulación están servidos: Mercedes aún no renueva a George Russell, y desde el entorno de Verstappen llegan señales de que podría dejar Red Bull al final de la temporada.

Sin embargo, la realidad parece menos conspirativa. Ambos residen a solo un kilómetro de distancia en Mónaco, mucho más discreto que las playas italianas, por lo que una reunión secreta sería más lógica allí. Todo indica que ni siquiera se reunieron en Cerdeña. Quizá porque no hay nada que discutir, o porque aún no es el momento.

Mientras Red Bull sigue reacomodándose tras la crisis interna y el arribo de Laurent Mekies a Milton Keynes, el futuro de Verstappen sigue en juego. Su contrato hasta 2028 incluye cláusulas de salida que, aunque parcialmente eliminadas el año pasado, siguen vigentes. Una de ellas –presuntamente vinculada al rendimiento– marcaría como fecha clave la pausa de verano. Si Verstappen llega al GP de Hungría dentro del top 3 del campeonato, Red Bull mantendría el control contractual sobre su estrella.

Actualmente, Max es tercero con 165 puntos, 18 más que Russell. Si bien los contratos pueden romperse, el costo sería altísimo para Verstappen: cerca de 50 millones de dólares por temporada y tres años aún por cumplir. Por ahora, las vacaciones siguen… cada uno por su lado.