Lewis Hamilton igualó su mejor resultado con Ferrari al finalizar cuarto en el Gran Premio de Austria, justo por detrás de su compañero Charles Leclerc. Sin embargo, el siete veces campeón del mundo pareció inconforme con la estrategia de su segunda parada en boxes.

Durante la carrera en el Red Bull Ring, Hamilton comunicó por radio que sus neumáticos aún estaban en buenas condiciones y pidió extender su stint. Al recibir la orden de entrar a pits, respondió con un claro: “No quiero parar”.

Tras la competencia, Hamilton restó importancia al intercambio:


“No sabía cuántas vueltas quedaban, para ser honesto. El ritmo no parecía bueno, pero sentía que podía seguir,” explicó.

Con Fred Vasseur ausente por motivos personales, fue Jerome d’Ambrosio quien ocupó el rol de jefe de equipo. El belga explicó que la estrategia obedeció a cálculos óptimos:


“Austria es un circuito donde lo ideal es optimizar el tiempo total de carrera. No había incentivo para hacer algo distinto: los McLaren estaban lejos por delante y George [Russell] venía bastante atrás. Así que aplicamos una estrategia estándar y lógica.”

D’Ambrosio también defendió que las dudas de los pilotos son naturales:


“Los pilotos siempre se cuestionan si se puede hacer algo distinto. Es su instinto de competidor, y es lo que deben hacer. Pero cuando se ven los números, la estrategia tenía sentido.”

Finalmente, destacó el impacto positivo de Hamilton dentro del equipo desde su llegada en enero:
“Con Lewis, como con Charles, hemos tenido muchas conversaciones sobre cómo mejorar. Eso hacemos todos los días: pensar cómo ser mejores en cada área. Él aporta experiencia y compromiso, y trabajamos como equipo para avanzar juntos.”

Con este resultado, Ferrari mantiene solidez en la pelea por el subcampeonato de constructores, mientras sigue ajustando detalles de cara al segundo tramo de la temporada.