El Gran Premio de Austria resultó ser un capítulo para el olvido en la temporada de Red Bull Racing. La carrera comenzó de forma caótica con un incidente en la primera vuelta entre Kimi Antonelli y Max Verstappen, que dejó fuera de competencia al cuatro veces campeón del mundo. Por su parte, Yuki Tsunoda vivió uno de sus peores fines de semana desde su incorporación al equipo.
El piloto japonés finalizó en la última posición entre quienes cruzaron la meta, completando una jornada para el olvido en el Red Bull Ring. Todo comenzó con un pobre desempeño en la clasificación, donde por tercera vez en las últimas cinco fechas fue eliminado en la Q1, quedando relegado al 18º lugar de la parrilla.
Durante la carrera, Tsunoda no logró remontar. A la falta de ritmo se sumó una penalización de 10 segundos por un contacto con Franco Colapinto, lo que selló su destino: un 16º puesto final, solo dos lugares por encima de su posición de salida.
El director del equipo, Christian Horner, no ocultó su frustración. “Yuki tuvo una carrera horrible. En la Q1 comenzó bien, pero cometió un error en la curva 1 en su segundo intento y eso comprometió todo. Luego quedó atrapado en tráfico, no pudo adelantar y terminó penalizado. Todo eso solo agravó la situación”, declaró a RacingNews365.
Aunque Horner aseguró que intentarán apoyarlo, reconoció que la brecha de rendimiento con respecto a Verstappen es significativa. “Vamos a ver cómo podemos ayudarlo, pero internamente estamos analizando muchas cosas. El auto ha evolucionado en una dirección determinada con los años, pero queremos ver si podemos reconstruir su confianza de cara a Silverstone”.
A esta situación se suma la creciente presión desde las categorías inferiores. Liam Lawson brilló en Austria al finalizar sexto y sumar 10 puntos, superando en una sola carrera la cosecha total de Tsunoda en las últimas nueve fechas (9 puntos). Además, Isack Hadjar continúa fortaleciendo su candidatura con sólidos resultados en Racing Bulls.
El segundo asiento en Red Bull vuelve a estar bajo escrutinio. Y como lo demuestra el rendimiento actual, mantenerlo sigue siendo uno de los desafíos más complejos en la Fórmula 1.







