Después de años de espera, IndyCar oficializa que la nueva generación de monoplazas reemplazará a los históricos chasis DW12 —que dominan desde 2012— a partir de 2028. Eso sí, las pruebas comenzarán mucho antes, ya desde el próximo año.

Como gran noticia, Dallara seguirá siendo el proveedor exclusivo de los chasis, manteniendo una relación que data de 1997 y que se consolidó desde 2008. La firma italiana seguirá diseñando un coche completamente renovado, con un look más futurista pensado para enganchar a las nuevas generaciones de fans.

Los nuevos autos no solo traerán un diseño innovador, sino que estarán más adaptados a las demandas actuales de la IndyCar. Por un lado, la seguridad mejora con un aeroscreen integrado directamente en el chasis (adiós al acople actual). Por otro, la mecánica avanza con la llegada de sistemas híbridos más potentes, sin perder el espíritu de la serie que debe rendir en todo tipo de pistas: desde callejeros hasta óvalos superspeedway.

En cuanto a cifras, se espera que los coches sean entre 85 y 100 kilos más ligeros, equiparando su peso al de los DW12 previos a la era híbrida. El motor mantendrá el V6 biturbo 2.4 litros, pero con un mayor par y potencia, aunque sin números concretos todavía. El sistema híbrido seguirá siendo de bajo voltaje, pero con rendimiento mejorado.

Finalmente, la transmisión continuará a cargo de XTrac, que también reducirá peso en sus cajas de cambio, y los frenos serán nuevamente de Performance Friction Corporation, proveedores desde 2017.

Esta nueva generación representa un paso gigantesco para la IndyCar, fusionando innovación, seguridad y emoción en cada vuelta.