Ferrari es hoy el único equipo top de Fórmula 1 sin una base técnica en Reino Unido, el corazón del automovilismo. Mientras escuderías como Racing Bulls o Sauber ya han dado ese paso —con nuevas instalaciones en Milton Keynes o el Sauber Motorsport Technology Centre UK, respectivamente—, la Scuderia sigue operando desde Italia.
Tras el GP de Canadá, Nico Rosberg avivó el debate al señalar que la distancia cultural y operativa con respecto a equipos británicos como Mercedes afecta a Ferrari en distintas áreas, desde el rendimiento hasta el marketing. Sugirió establecer una antena tecnológica en territorio inglés, como ya intentaron en los 80 con el fallido FDD en Guildford.
Lo cierto es que Ferrari cuenta con recursos de primer nivel: un túnel de viento modernizado, uno de los simuladores más avanzados y equipamiento de desarrollo comparable al de cualquier otro equipo top. Aun así, en 2025, el SF-25 ha fallado en la pista.
El monoplaza nació con poca carga aerodinámica, y su rendimiento ideal exige ir tan bajo al suelo que corre el riesgo de incumplir el reglamento por desgaste del fondo plano, como sucedió con Hamilton en China. Además, el concepto del coche limitó su capacidad de evolución: lo que debía ser una plataforma flexible para el desarrollo, terminó siendo rígida y lenta para reaccionar.
Mientras Red Bull, McLaren y Mercedes han saboreado victorias, Ferrari apenas sumó la de Shanghái. Ahora esperan que nuevas soluciones en el fondo del coche y una suspensión trasera mejorada salven la temporada, aunque Fred Vasseur advierte que a estas alturas sólo se pueden rascar centésimas, no décimas.
El coche no encuentra ritmo. Las nuevas pruebas del alerón delantero no cambiaron nada, y los pilotos —especialmente Lewis Hamilton, de cara a su llegada en 2025— piden cambios profundos y una mirada clara hacia 2026, cuando entren en vigor las nuevas reglas.
La Scuderia está en una encrucijada: la estructura existe, el talento está, pero los resultados no llegan. Vasseur debe tomar decisiones de fondo si quiere evitar que Ferrari pierda otro año flotando a la deriva. Porque con media temporada aún por delante, rendirse no es opción.







